Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook
MÁXIMA TENSIÓN EN EL MEDIO ORIENTE

Refuerzan seguridad en Jerusalén en previsión de protestas árabes

Militares y policías combinan fuerzas y redoblan vigilancia en la ciudad. Encuestas reflejan el apoyo del pueblo israelí a incursiones en la franja de Gaza

Por Carlos Novoa Shuña. Enviado especial

JERUSALÉN. Josef Natsheh es un palestino de unos 40 años. Su puesto de artesanías y alfombras está ubicado en el mercado de Jerusalén oriental que conecta con la Ciudad Vieja, aquel kilómetro cuadrado en el que se encuentra el Santo Sepulcro, el Muro de los Lamentos y la mezquita de Al Aqsa, es decir, tres de los máximos emblemas del cristianismo, judaísmo e islamismo.

El cielo de Jerusalén es de un azul nítido, pero el frío acecha. Cuatros grados de temperatura marcan el ritmo de lo que es esta ciudad hoy en día.

Josef cuenta que durante el inicio de la segunda Intifada los israelíes les exigían cerrar los puestos a la una de la tarde, pero como él tiene seis hijos que mantener, seguía trabajando como podía. Ahora dice que apoya a los palestinos, sin embargo no puede dejar de trabajar y aprovecha la poca afluencia de gente, entre turistas y locales, que han llegado ayer a Jerusalén.

En los alrededores del mercado la vigilancia se ha redoblado. En la Puerta de Damasco calculamos al menos 200 agentes, entre soldados y policías. Los rumores de una fuerte protesta pusieron en alerta a la seguridad israelí. Solo unas mujeres con velo lanzan arengas de venganza contra los ataques de Israel en Gaza. Más de 400 muertos y más de 2 mil heridos es una cifra desproporcionada y que genera la ira del mundo árabe. Dentro de las murallas de la Ciudad Vieja, se escucha el llamado a orar en la mezquita. Es un momento intenso para los palestinos que merodean el lugar ante la retadora mirada de policías y soldados.

"¿Qué puedo hacer yo? Tengo que continuar trabajando para alimentar a mi familia. La afluencia de turistas solo ha bajado un poco y de esto vivimos", comenta Josef Natsheh mientras bebe su espeso café árabe.

El rezo del viernes ha sido limitado en la Explanada de las Mezquitas, donde se encuentra la de Al Aqsa, impresionante por su cúpula dorada. Desde este lugar supuestamente el profeta Mahoma subió a los cielos.

DEL OTRO LADO
Mea Shearim es un barrio de judíos ortodoxos, aquellos que visten de negro, sin afeitarse y con el cabello rizado. Nadie se mueve en el 'shabat'. Si un auto llega al barrio, es repelido como castigo por la falta de respeto a ese día sagrado. Ningún árabe se atreve a pasar por esa zona en la que pululan los comercios y comidas. Tampoco se trata de un reflejo de lo que es la sociedad en el Estado judío porque los ortodoxos no reconocen al Gobierno Israelí.

Las encuestas respaldan a los máximos líderes israelíes. En una publicada en el diario "Maariv" el 95% apoya la ofensiva contra Gaza y el 80% lo hace de forma incondicional. El miércoles, el 71% se declaró a favor de que siguiera el ataque aéreo, según otro sondeo, publicado en el diario "Haaretz", que incluye la opinión de la minoría árabe (el 20% de la población), hostil a la operación. Los resultados no pueden ser mejor para la ministra de Relaciones Exteriores, Tzipi Livni, quien aspira a reemplazar en el cargo al actual jefe de Gobierno, Ehud Olmert. Livni ha acentuado su discurso político en las últimas semanas debido a que sus opositores la tildaban de candidata débil. En sus declaraciones sobre la guerra en Gaza ella se ha mostrado, más bien, con mucha seguridad e intentando dar una imagen de autoridad.

PRECISIONES
[22/12/2008]
El movimiento islamista Hamas amenaza con reanudar sus atentados suicidas si Israel lanza una operación de gran envergadura en la franja de Gaza.

[26/12/2008]
Israel da a Hamas y otras organizaciones radicales palestinas un plazo de 48 horas para suspender los ataques con cohetes y morteros contra sus territorios.

[27/12/2008]
Antes de que venza el plazo, Israel bombardea la franja de Gaza, en respuesta de los ataques de Hamas, y causa ese día más de 200 muertes.

[28/12/2008]
En la segunda jornada de bombardeos, Israel efectuó 40 ataques aéreos a puntos claves de Hamas en Gaza, donde hasta ese momento habían muerto 300 personas. Hamas atacó el sur de Israel con 150 cohetes.

[29/12/2008]
El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, instó al cese inmediato de la violencia en la franja de Gaza. Tras el tercer día de ataques, el balance de muertos palestinos superó los 360.

[30/12/2008]
Israel advirtió que su acción militar podría durar semanas, mientras que Hamas prometió seguir lanzando cohetes sobre ciudades israelíes. Los muertos llegaron a 380. Se conoce que el número de víctimas fatales del lado israelí desde que comenzó la ofensiva es de cuatro.

[31/12/2008]
Hamas prometió luchar hasta el último aliento en caso de una ofensiva terrestre de Israel.

[1/1/2009]
Nizar Rayan, el dirigente más importante de Hamas en el norte de Gaza, fue asesinado en un bombardeo contra su vivienda. La ministra de Relaciones Exteriores de Israel, Tzipi Livni, rechazó los llamamientos para un cese del fuego inmediato en Gaza.

ENFOQUE
La máscara de la guerra*
Desde 1967, después de la Guerra de los Seis Días, la política israelí se ha dividido entre 'halcones' y 'palomas'. Los primeros, de la derecha del Likud, poco dispuestos a dar concesiones a los palestinos. Los segundos, del izquierdista Partido Laborista, siempre más cerca al entendimiento con sus vecinos árabes.

A partir del 2006, disidentes del laborismo y del Likud formaron el partido Kadima, bajo el liderazgo del ex primer ministro Ariel Sharon, quien se unió a su ex rival Shimon Peres, hoy presidente israelí. En este contexto se explican los resultados de la encuesta que subraya el apoyo a las incursiones militares en Gaza.

La ministra Tzipi Livni, tal vez con mayores probabilidades de ganar las elecciones al ex primer ministro el 10 de febrero, hasta hace poco asomaba como una figura frágil y sin experiencia. Ahora la aprobación popular le reconoce la dureza con la que se ha referido a los palestinos. Igual sucede con el ministro de Defensa, Ehud Barak, o con el propio primer ministro, Ehud Olmert. La guerra en Gaza es popular porque así lo reclamaban sobre todo los residentes de Ashdod y Sderot, ciudades a 30 y 40 kilómetros de la frontera con Gaza, controlada por los radicales de Hamas, cuyo objetivo es la destrucción del Estado judío.
* Carlos Novoa Shuña. Periodista

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook