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POESÍA

El cantar de Valcárcel

Hombre de letras. De reciente publicación, "Prosa y poesía" recoge la obra completa de Alberto Valcárcel, una edición voluminosa que da cuenta de cuarenta años de actividad en el campo de las letras y la cultura.

Por Enrique Sánchez Hernani

Hace 41 años Alberto Valcárcel publicó su primer libro de versos, "Vuelco a pasos". No sabía entonces que por azares de la vida su actividad como poeta se iba a unir a una inusual ocupación para alguien que trata con las musas, la de prefecto de varias ciudades del interior. A los 26 años, Valcárcel asumió primero la subprefectura y luego la prefectura de Puno; fue la autoridad política más joven de aquella época.

Tres años después tuvo que hacer frente a un levantamiento ciudadano en la ciudad del Altiplano, al que logró acallar resolviendo sagazmente el pliego petitorio. A decir de sus parciales, demostró entenderse muy bien tanto con las musas como con las masas. Ahí recibió el apelativo que hasta ahora ostenta: "El poeta prefecto".

Valcárcel, nacido en Juliaca (Puno) en 1944, ha cultivado desde entonces una obra que transita con igual soltura por el ánimo lírico como por la preocupación social, quizá en evocación de las labores agrícolas a las que se dedicó en su pubertad al lado de su padre, en las haciendas que este tenía. Además de la decena de libros publicados, tiene una profusa actividad como periodista cultural. En alguna oportunidad, incluso, viajó a España y allí entrevistó, nada menos que a los poetas José Hierro y Octavio Paz.

En ese tránsito intenso por el devaneo cultural, cultivó algunas amistades con las cuales mantuvo después una profusa relación epistolar: el peruanista francés Claude Couffon, José Luis Bustamante y Rivero, los historiadores Jorge Basadre y Luis E. Valcárcel --del cual es pariente--, los escritores José María Arguedas y César Calvo, entre otros tantos. Lamentablemente, un incendio ocurrido en su casa hace unos meses consumió entre las llamas tan valioso intercambio. Entrevistado entonces sobre la irreparable pérdida, Valcárcel recordaba: "Basadre me decía en una de sus cartas: 'El Perú en América no tiene amigos'". Penosamente, ahora todas esas reflexiones son cenizas.

Valcárcel es recordado también porque siempre usó sus cargos públicos para promover actividades culturales. Es muy recordado el Congreso Nacional de Poetas en Tingo María que convocó en 1977, tras apenas haber jurado el cargo de subprefecto de esa ciudad. En otra ocasión, en 1984, siendo prefecto de Tumbes, logra reformular el proyecto de la Universidad de Tumbes, presentarlo al Senado en Lima y hacer que este lo apruebe inmediatamente. El anecdotario como autoridad política es vasto y está en poder de sus amigos de generación, como Arturo Corcuera, Reynaldo Naranjo y Winston Orrillo.

La Universidad Alas Peruanas, al celebrar sus cuarenta años de poeta, le publicó su obra completa: "Prosa y poesía (1967-2006)", en una edición voluminosa y muy bien ilustrada. Allí se hallan sus libros de poesía, sus entrevistas a personajes del mundo cultural, cuentos y otras prosas. De estas últimas, es de resaltar el libro "Suray Surita habla de Theodoro", una prolija valoración sobre la obra y vida del compositor y músico clásico Theodoro Valcárcel, pariente suyo.

De sus obras de poesía sobresale el último conocido y que se publica en el libro que comentamos, "Retablo mágico", escrito el 2006. Es un libro de evocaciones amorosas resuelto en poemas breves, de verso menor, aunque intensos ("Tallos / tersos / tibios / tiernos // Tus senos // Taladros / torneados / turgentes / tormentosos"). Muchos de los títulos de estos poemas, en estilo que también desarrolla en otros libros, le sirven como pretexto para hacer largas frases poéticas, a la manera de un contrapunto, más que un título mismo, como: "En el recuento de los hechos / el viento perfumado anula lo sombrío / y juega limpio a las carreras" o "Por el cerco de plata bien podemos / andar sin afligirnos mirando / lento lo que tus manos hacen".

No sin razón César Ángeles Caballero ha dicho sobre la poesía de Valcárcel que "es contenida, sobria, antípoda de la elocuencia de sello hispano y se caracteriza por su naturalidad". Por ello Valcárcel bien se luce en esa brevedad que exige un relámpago rápido, la inmediata captura de una imagen o metáfora definitiva. Y ahora que el poeta lucha valientemente contra una dura enfermedad, esperamos que se reponga totalmente para que siga dándonos más de estos versos, necesarios para la vida misma.

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