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CLÁSICOS

La muerte de un activista

HAROLD PINTER. UNA DE LAS VOCES MÁS IMPORTANTES DEL TEATRO CONTEMPORÁNEO FALLECIÓ LA SEMANA PASADA VÍCTIMA DEL CÁNCER.

Cuando ganó el Premio Nobel de Literatura en el 2005 no pudo asistir a la ceremonia porque convalecía del cáncer que terminaría con su vida tres años después, pero no por ello se aplacaron sus fuerzas. Por el contrario, Harold Pinter envió en aquella ocasión un discurso solemne y radical, que condenaba en todos los tonos la invasión a Iraq y la política exterior de su país, Gran Bretaña, y de Estados Unidos. Ya para entonces, había anunciado su retiro como dramaturgo y su nacimiento como activista, después de haber escrito 29 obras --"¿No le parecen suficientes?", le dijo a un periodista--, entre ellas "Traición" y "La fiesta de cumpleaños". Pero en esa ocasión habló no solo de víctimas y bombas, sino también se permitió reflexionar sobre el extraño poder que se atribuye un autor al construir de la nada personajes y vidas, que terminan siendo independientes: "Desde luego no puedes mandar sobre ellos. Hasta un cierto punto, puedes jugar una partida interminable con ellos (). Pero finalmente encuentras que tienes a personas de carne y hueso en tus manos, personas con voluntad y con sensibilidades propias, hechas de partes que eres incapaz de cambiar, manipular o distorsionar". Pinter falleció un día antes de Navidad y, como alguna vez dijo su amigo Carlos Fuentes, su vida fue el triunfo de la imaginación literaria y de la valentía política.

EL CANON DE
Verónica Zavala Lombardi. Ex ministra de Transportes y Comunicaciones, ejecutiva del BID

1. El jugador
Fedor Dostoiewski
Crea los personajes más perfectos, sin delatar esfuerzo. En esta novela uno logra entender al ludópata al punto de no atreverse a juzgarlo.

2. Las bostonianas
Henry James
Debates políticos, choque de culturas, feminismo, arribismo, competencia amorosa y más. Todo en el escenario de los patios de Harvard.

3. Demian
Hermann Hesse
Al leerlo, uno entra en contacto con ese yo adolescente que busca dejar atrás algunas certezas cómodas para conocer la vida.

4. El extranjero
Albert Camus
Extraña la frialdad con la que el asesino narra su crimen, como si él no fuera responsable. O tal vez todo lo contrario.

5. Memorias de Adriano
Marguerite Yourcenar
Amo las novelas históricas y me engancho con la reflexión sobre la política. Yourcenar prueba que la epístola es una obra de arte en sí misma.

6. El viejo y el mar
Ernest Hemingway
El valor de la perseverancia, la lucha vital para, al final, ser testigos de eso que se llama fuerza de carácter.

7. Conversación en La Catedral
Mario Vargas Llosa
Cuando a una le interesa la realidad del Perú es un lujo raro acercarse a ella desde una excelente pieza literaria.

8. El dios de las pequeñas cosas
Arundhati Roy
Uno de los tantos universos de la India contemporánea cobra vida a través de una mirada profundamente poética.

9. Creciendo a la mesa
Ruth Reichl
La editora de "Gourmet Magazine" cuenta sus primeras experiencias en descubrir sabores, texturas y afectos.

10. Viajes con Herodoto
Ryszard Kapuscinski
En este libro este polaco tiene de compañero de viaje a Herodoto: el arquetipo de historiador y viajero.

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