Por Juan Zegarra
A estas alturas del camino conviene más fijar metas de aquí al 2011. Que los venideros años sean los de la redistribución. Y esto no es una metáfora política sino una urgencia. Con la crisis financiera a cuestas, existe el riesgo del péndulo. Esta semana el economista Efraín Gonzales de Olarte hablaba de un ciclo pendular que se manifiesta cada 20 años. En suma, estamos en ese tiempo límite de ir de un lado a otro del espectro político y económico, mejor conocido como dar bandazos, que encima estará acicateado por la crisis internacional.
Cómo hacemos para revertir los malos tiempos y de paso desarmar a quienes pregonarán fórmulas mágicas de vuelta al pasado controlista, entusiasmados por su referente chavista y también por la pareja argentina de los Kirchner.
Hay que mostrar con más énfasis que el actual sistema democrático y de economía social de mercado es un efectivo motor para una mejor distribución de la riqueza. Por eso, es imperativo que los centenares de obras de saneamiento y electrificación en todo el país sean exitosos y que la población más alejada pueda percibir que, en efecto, algo está cambiando.
Frente a candidatos en ciernes que usarán como trampolín el discurso antisistema y autoritario, corresponde exhibir las obras, no solo las del Gobierno sino las regionales y municipales. El ex presidente de Costa Rica y Nobel de la Paz, Óscar Arias, decía que no solo hay que poner los huevos, hace falta cacarearlos.
Asimismo, que la corrupción, pequeña o grande, sea sancionada con el máximo rigor porque ejemplos como los vistos en el 2008 también abonan en favor de las aventuras antidemocráticas.
Un dato interesante para recordar de cara a los próximos años es que el capital intangible de una nación es su Estado de derecho (57%) y en segundo término el nivel educativo (36%). Y para variar las riquezas naturales representarían entre 1% y 3% del capital de las naciones. Los países helvéticos son un ejemplo en ese sentido. ("¿Dónde está la riqueza de las naciones? Una medida del capital en el siglo XXI. Informe del Banco Mundial. 2005 y actualizado en el 2007"). Debemos seguir construyendo instituciones para sustentar nuestro Estado de derecho.
Asimismo, las políticas sociales necesitan un ajuste para que logren eficiencia. Si bien el Gobierno nunca se atrevió a efectuar una profunda reforma de los programas del Vaso de Leche, donde la filtración es notoria, en lo que resta de su mandato está obligado a cumplir una misión de guardián de esta asistencia en coordinación con organizaciones de base que no estén perforadas por la corruptela de sus dirigentes.
Asimismo, a este gobierno le tomamos la palabra cuando se comprometió a reducir la pobreza a 30%. Esa meta es invariable y hace falta una cruzada nacional para concentrar --en vez de dispersar como casi ocurre con el programa Juntos-- la labor en las zonas más deprimidas. La falta de gerencia social ha sido el déficit en este par de años.
De ser así, quedarán mermados los discursos antisistemas. Por cierto, esta crisis financiera quizá devenga en la sepulturera del modelo chavista, que basa su vigencia en el alto precio del petróleo. Chávez ya no podrá exportar de su "modelo socialista" porque el crudo ya no financiará su intervencionismo en otros países ni le permitirá apadrinar a candidatos hechos a su imagen y semejanza. Peor aun, la inversión privada ha sido literalmente espantada de tierras llaneras.
En contraste, aquí el capital privado creció en el 2008 en 28%. El objetivo es que siga ese flujo porque la principal vía para combatir la pobreza es la generación de empleo. Y eso lo hacen las empresas --pequeñas, medianas y grandes-- y no el Gobierno.