En el Perú, el gasto en atención de salud es apenas el 4,7% del PBI. Una tasa muy pequeña si se compara con el 8% del promedio de la región.
Pero ese no es el mayor problema. Alrededor de un 60% de la población no posee un seguro de salud y solo entre 1,2% y 2% de los ciudadanos posee una póliza con una aseguradora privada. La previsión no forma parte de la cultura de gasto del peruano.
Lo común es que nos automediquemos y las cifras del propio Gobierno confirman esta situación: las familias son la principal fuente del gasto en salud, un apreciable 37%, y de ese total un 60% adquiere las medicinas en la farmacia o botica más cercana. Un 35% acude a los centros de salud cuando la situación se pone difícil y apenas un 5% se decide a comprar un seguro.
SIN PREVISIÓN
"En el Perú hay una pirámide inversa", coinciden Héctor Begazo, gerente general del Grupo Issa, y Fernando Barrios, presidente de Essalud. Las personas acuden a los centros de salud para curar una dolencia, muchas veces agravada por la automedicación, pero no para evitarla.
Lo común es que se busque la atención especializada en hospitales y clínicas, en el nivel más alto de la pirámide (la atención catastrófica) lo que crea dificultades de oferta.
La consecuencia es visible: colas enormes en los hospitales para atender desde una gripe hasta una operación complicada, poca demanda para las clínicas particulares y mucha para farmacias.
EL SEGURO UNIVERSAL
Sin embargo, existe una oportunidad para resolver el crucigrama de la salud. Y, lo mejor, bajo un esquema que ha probado ser eficiente en otros países, como Colombia.
En la segunda semana de diciembre, el Ejecutivo envió al Congreso el proyecto de ley de aseguramiento universal en salud, una iniciativa discutida desde hace 18 meses.
El objetivo es claro. Tener un seguro obligatorio (los 28 millones de peruanos cubiertos), basado en la solidaridad (la atención se financia entre quienes pueden pagar y el Estado), progresivo (es gradual y continuo, desde la primera fase de atención), y regulado (se crea un órgano rector, la Superintendencia de Aseguradoras de Salud).
"La educación primaria y secundaria es un derecho conquistado. Pero el derecho a la salud aún no lo estaba", sostuvo el ministro de Salud, Óscar Ugarte.
Luis Wilson, presidente de la Comisión de Salud del Congreso, destaca que la norma del Ejecutivo posee una gran similitud con la propuesta del Legislativo, por lo que podría ser aprobada en enero por la Comisión Permanente. "Estamos buscando los votos de los portavoces para incluir este tema", sostuvo. La ley podría estar lista antes del 15 de enero.
LAS PERSPECTIVAS
El aseguramiento universal, explica Héctor Begazo, permitirá unificar la oferta de salud y será el afiliado quien decida dónde será atendido, dependiendo del nivel de atención. "Habrá un plan esencial, cuyas características y costos serán estandarizados por el Ministerio de Salud", dijo.
Barrios, de Essalud, sostiene que su institución ha estado preparándose durante los últimos meses en los sistemas para aplicar este modelo. "El aseguramiento no se da por decreto", continúa.
Se empezaron a aplicar mecanismos de intercambio prestacional e historias clínicas electrónicas, lo que permitirá utilizar la infraestructura del Ministerio de Salud, Essalud y los privados que se unan al sistema de acuerdo a la necesidad del paciente.
Existe ya un control de georreferencia (ubicación de acreditados) y otro, centralizado, de ocupabilidad de camas. Se trata de dar la vuelta a la situación: garantizar la atención universal con más peso en las etapas básica y preventiva.
Begazo ve en este sistema una oportunidad: "Si existe un mercado asegurado de 28 millones de personas, los privados tendrán incentivo para incorporarse en asociaciones público-privadas y participar en los planes básicos".
Essalud inauguró este año 22 unidades básicas de atención primaria (UBAP) y proyecta 20 más en el 2009. "Se trata de un cambio en el modelo de atención, de la curativa a la preventiva", dice Barrios. También hay 16 hospitales en camino. Se trata de una oportunidad pocas veces vista: una norma con potencial para corregir la crisis de la salud con consenso político y profesional.