LLEGARON LAS ESTATUAS VIVIENTES A TRUJILLO. EL JOVEN ARTISTA GUSTAVO RAMOS SE GANA LA VIDA REPRESENTANDO A UN GUERRERO MOCHICA EN UNA PLAZOLETA CERCA DE LA PLAZA DE ARMAS DE LA CAPITAL LIBERTEÑA
Los niños no se le acercan porque lo consideran un monstruo cuadriculado de blanco y negro. Los más grandes saben que se trata de un personaje oriundo de la región, aunque no pueden definir quién es. "Soy un guerrero Mochica, aquel al que se le llamó Quisnique, que quiere decir 'El Viejo'", refuta la imagen animada cuando se le pregunta.
Luego conversa, rompiendo el protocolo de las estatuas vivientes, aquellas en las que se esconden actores que solo se mueven cuando el espectador les deja una moneda.
Dice que es un artista con cartón en mano, que trabaja unas seis horas al día y que suele ganar entre S/.30 y S/.40. También cuenta sobre su personaje: "Este guerrero llegó para sacar adelante estas tierras que se veían atacadas por un fenómeno natural". Se despide. Por estos días, es uno de los personajes más representativos de Trujillo.