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FRAGMENTOS DE UNA HISTORIA AÚN POR ESCRIBIRSE

Francisco Miró Quesada Cantuarias y la vida política peruana

Por Carlos Fernández Sessarego. Jurista

No me es desconocida la fecunda trayectoria existencial de Francisco Miró Quesada Cantuarias. He sido testigo de varias de sus actividades sociopolíticas a favor de nuestra nación. Puedo afirmar, por ello, que ha sido importante su influencia en la vida pública, no solo por sus ideas filosóficas sino por su efectiva contribución personal y desinteresada en momentos de crisis nacional. Estos aportes no han sido divulgados, pues su actuación, carente de ambiciones de poder político, ha sido del todo discreta.

Su presencia en instantes críticos de la vida del país me hace recordar algunas experiencias históricas que muestran cómo, en dichos cruciales momentos, la ciudadanía reclamaba la activa presencia o el consejo de gente sabia, del nivel intelectual y humano de Paco. Se trata, por lo general, de líderes natos que intervienen eventualmente en la vida política militante para, luego de cumplir su deber de servicio social, retirarse de ella para continuar con sus quehaceres personales a fin de dar cumplimiento a sus respectivos proyectos de vida.

Conservo en la memoria, por haber tenido el privilegio y la satisfacción de haber participado a su lado, tres de sus valiosas contribuciones destinadas a solucionar situaciones difíciles por las que ha atravesado el país.

Sonaban tambores de guerra cuando fuimos convocados para colaborar oficiosamente en el manejo de tan delicada situación, teniendo en mente la necesidad de preservar la paz y el interés nacional. Puedo dar testimonio del patriótico y reservado desempeño que le cupo en dicha coyuntura.

Una segunda situación fue aquella en la que prestó su decisivo apoyo para, a través de un proceso de transición pacífica, convertir un gobierno autoritario en uno democrático. El presidente Morales Bermúdez, luego de leer alguno de sus artículos, lo invitó para que lo aconsejara y ayudara a concretar dicho propósito. Recuerdo haber sostenido, a su llamado, una reunión en la cual, con la presencia de Javier Silva Ruete, intercambiamos ideas sobre el asunto. Conocemos el desenlace de tal intervención.

En una tercera oportunidad, su actividad fue la de colaborar eficazmente a impedir que una reciente dictadura pretendiera extenderse en el poder por más de diez años. En unión del recordado sacerdote jesuita Felipe Mac Gregor y de Luis Jaime Cisneros, decidió constituir la asociación civil Transparencia para controlar el proceso electoral que se temía, fundadamente, que fuese fraudulento.

Participé en el proyecto, por lo que puedo dar fe que el cómputo de votos y los resultados de la votación practicados por dicha institución, con el monitoreo de calificados veedores internacionales, impidió el fraude y salvó al país de la continuidad de un gobierno autoritario, que había atentado contra los derechos humanos y alentado un proceso de corrupción nunca antes visto, el cual, hasta ahora, no podemos superar.

Los autores de tan graves daños a la salud moral del país se hallan en la actualidad sometidos a ejemplares procesos judiciales, cuyos resultados son esperados, con explicable expectativa, por la opinión pública nacional e internacional.

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