Por Fernando Vivas
Otra vez tenemos que sufrir la bronca de Genaro y Schütz que hizo hormiguear la pantalla durante el 2003. La fatal estática fue tal que arruinó la sintonía del canal, fastidió el proceso de recuperación moral de la TV entera y salpicó al gobierno de Toledo, que fue pillado negociando con ambos bandos.
El lío se zanjó provisionalmente con una medida cautelar de un controvertido juzgado de Carabayllo que, en lugar de buscar una salida neutral, dio la administración judicial a Genaro Delgado Parker.
Pero sus socios enemigos no se durmieron. Ernesto Schütz Landázuri, dueño de más de dos tercios del canal, está inextraditable en Suiza, como bien saben, pero vendió su parte del 5 a Telespectra, empresa de sus hijos Ernesto y Lorena Schütz Freundt y de su nuera Natalia Delgado Nachtigal, hija de Manuel Delgado Parker. Ellos y Pedro Arbulú, además del abogado Mario Mori, han batallado para lograr que la Corte Superior de Carabayllo revoque la medida cautelar. Por fin lo lograron el pasado 19 de diciembre y el día 30: la jueza Ana Lucía Campos notificó a GDP que debe devolver la administración tal como la encontró en el 2003, es decir al presidente de directorio Pedro Arbulú y al gerente general Federico Anchorena.
Mañana vence el plazo para el cambio de manos. GDP dice que no lo acatará, así que la jueza Campos debe enviar un exhorto a un juez de Lima para que, coordinando con la policía, señale el día y la hora en el que la orden deba cumplirse por la fuerza.
No nos merecemos una batalla campal con chorros de pintura amarilla ni noticieros sesgados por líos societarios. Arbulú aún no quiere decir qué planes tiene para el canal si llega a tomarlo como la ley manda, pero mi mejor deseo de televidente es que concilie con GDP para vender o entregar la gran Panamericana a una administración profesional, que sanee sus finanzas y sea ajena a intrigas políticas oficialistas u opositoras.