MEDIDAS. Redactarán un catálogo de adquisición
ÁMSTERDAM / BERLÍN [DPA]. Más de 400 museos en Holanda quieren investigar entre sus fondos si hay obras de arte que posiblemente fueron robadas a propietarios judíos durante la época nazi, informó la asociación que agrupa todos los museos.
Hasta el 2013 se redactará un catálogo completo con todos los objetos sobre los que exista duda en su adquisición. Posteriormente se buscará al propietario o sus herederos. Todos los museos se han mostrado dispuestos a colaborar en esta revisión a gran escala del origen de las obras, explicó el director de la asociación, Siebe Weide.
Además del robo de obras de arte durante la ocupación nazi, entre 1940 y 1945, los judíos holandeses se vieron a menudo obligados a vender sus preciadas posesiones para financiar su huida. Muchos de los objetos robados o conseguidos bajo coacción llegaron tras la guerra a los museos a través de marchantes privados o casas de subasta. "Los museos los compraron de buena fe, pues no podían saber de dónde procedían", añadió Weide.
De momento nadie se aventura a ofrecer una cifra de las piezas de arte que podrían verse afectadas. El Gobierno ha instado a los museos a hacer esta investigación y asumirá, además, los costos.
En el 2007 concluyó un examen de unas 4.700 obras de la colección estatal de arte holandés tras varios años. Se pudo identificar a los propietarios originales de unas 500 piezas.
INTENSIFICAN LA BÚSQUEDA
En Alemania, la policía reforzó la búsqueda de 30 obras de arte de Pablo Picasso, Henri Matisse y Georges Braque, entre otros, que fueron sustraídas durante la pasada noche vieja en una galería de Berlín. Se ha informado de los hechos a las autoridades de otros países para que la búsqueda se extienda internacionalmente.
Se sospecha que intentarán venderlas en el mercado negro. Las piezas, entre grabados y esculturas de Richard Hess y M.C. Escher, además de Matisse, Picasso y Braque, entre otros, tienen un valor próximo a los 180.000 euros (240.000 dólares).
Las obras fueron sustraídas de la Fasanengalerie, una galería privada ubicada en el elegante barrio berlinés de Charlottenburg, que preparaba una colección que debía inaugurarse a mediados de enero. Se trata de uno de los mayores robos registrados en Berlín.