LA HERENCIA DEL TURBULENTO 2008
Por Eduardo Arroyo. Sociólogo
Por su intensidad, el 2008 será recordado profundamente por todos los habitantes del planeta. El tiempo político voló raudo, también el económico. Tal vez, ya no sean solo los criterios de seguridad y estrategia los que guíen la geopolítica. Hay que considerar las variables de la geoeconomía, la fuerza explicativa del futuro.
Ha sido movido este Año de la Rata, roedor inquieto, olfateando siempre, curioso, que nos contagió su angustia y ansiedad. Todo hace ver que el futuro será igual de cambiante.
Tras veinte años de hegemonía del Consenso de Washington (1990), que alejaba al Estado de la economía desregulándola y privatizando todo bien y servicio, retornó el Estado y la política por encima del mercado. Hoy hacen cola empresas emblemáticas del Tío Sam para el salvataje financiero mientras China Popular y la Unión Europea inyectan fuertes sumas de dinero para salvar el sistema.
La especulación se divorció de la producción. Vivimos una crisis cíclica del sistema en esta etapa de 'financiarización'. Más que una economía de mercado, un capitalismo de oligopolios 'financiarizados'. La economía con una tasa débil de crecimiento y una fuerte especulación alimentaron las burbujas.
Aparecieron matices de diferencia. El capitalismo estadounidense defendiendo el mercado máximo y Estado mínimo; el capitalismo asiático insistiendo que el Estado regula al mercado y para el modelo europeo la sociedad del bienestar arbitra la relación entre mercado, sociedad y Estado.
La Unión Europea intentó refundar al sistema, mientras Rusia y China desideologizaban su presencia en el mercado. La Cumbre de Washington que congregó al G-20 (una composición de países mucho más democrática) se negó al proteccionismo estatal extendiendo el libre comercio internacional. Doble discurso en el preciso momento en que el Estado salvaba a sus grandes empresas.
No solo emergieron nuevas potencias (Brasil, Rusia, India y China) sino que se entronizaron chinos y negros en el imaginario mental internacional ante la aún hegemonía blanca de la civilización occidental y cristiana. Obama, Hu Jintao, nuevos referentes mundiales. Para el imaginario, no solo estadounidense sino planetario, Obama se convirtió en una suerte de mesías negro en un país como EE.UU., altamente racista. Cambio, pues de paradigmas, explicado por la violencia de la crisis.
A su vez y lo más importante, la constatación de que la hegemonía mundial se va trasladando de occidente a oriente. El mundo es mestizo y está en cambio, como lo ha reiterado Obama. Nos recuerda a Tolkien, autor de "El Señor de los Anillos" quien inicia su obra diciéndonos: "El mundo está cambiando. Lo siento en el aire, la tierra, el agua". Son indudablemente, nuevos tiempos.