Por: Juan Paredes Castro
El perfil de la organización de espionaje telefónico denunciada ayer por el Ministerio Público parecería sobrepasar cualquier común dimensión criminal imaginable.
No estamos ante una legión de 'chuponeadores' baratos ni ante los restos de una cachina tecnológica proveniente del viejo Servicio de Inteligencia Nacional.
La captura de oficiales navales en retiro y en actividad, como los principales involucrados, y las evidencias de que algunos de los sofisticados equipos requisados corresponderían a la Marina de Guerra, revelan, desde las primeras investigaciones, una actividad delictiva de alto potencial especializado. Y, por supuesto, el aprovechamiento inmoral y cínico que de su condición castrense han hecho estos 'gánsteres' del secreto de las comunicaciones.
Muchos han querido imaginar al disuelto SIN de Vladimiro Montesinos y su aparato de inteligencia y espionaje como un cementerio de elefantes. La empresa Business Track Sac puesta a la luz del día por la fiscal de la Nación, Gladys Echaíz, demostraría, por el contrario, que no estaba amarrada con pitas ni su nicho de mercado fundamental era el doméstico-comercial o el doméstico-político.
Se habría movido en una esfera muy grande de oferta y demanda de espionaje telefónico al servicio de encontrados intereses públicos y privados. Tampoco se descartaría el eventual papel desestabilizador que podría haber jugado o que de hecho ha jugado en los últimos tiempos.
Este es el hilo conductor central que la Policía Nacional y el Ministerio Público tienen que seguir en los próximos días y de cuyas hebras el Poder Judicial tendrá que hacerse cargo después. ¿Para quién y para quiénes trabajaba Business Track Sac? ¿Cuáles eran sus contratos? ¿Y cuáles sus públicos objetivos o más concretamente sus víctimas objetivas?
Aparentemente la empresa mafiosa resultaría estrechamente ligada a los 'petroaudios', y con ello a una penalidad que abrirá, a los ojos del país, la más sorprendente caja de Pandora.
Por eso mismo las autoridades policiales, fiscales y judiciales no tienen que perder de vista el hecho de a dónde lleva Business Track Sac y la previsible capacidad de impunidad que eventualmente va a rodear su defensa.
Para este Diario fue motivo de satisfacción que primero el Ministerio Público resolviera de oficio investigar el 'chuponeo' y que el Congreso hiciera lo mismo nombrando una comisión ad hoc. No obstante, nuestro escepticismo constructivo nos aconseja reconocer que estamos apenas en el comienzo del largo túnel que habremos de atravesar.