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PUNTO DE VISTA

La prioridad de China

Por Patricia Castro Obando. Corresponsal

"Valiosos recursos humanos de China". Así ha llamado el primer ministro Wen Jiabao a los universitarios chinos recién graduados que buscan empleo en este frágil año de crisis mundial.

En la primera reunión del gabinete chino, Wen estableció como prioridad del Gobierno el empleo de los graduados de educación superior tras admitir que la situación laboral en el país es extremadamente sombría.

El Gobierno lanzó un plan de medidas para ayudar a este segmento que está experimentando serias dificultades para conseguir trabajo debido a la baja de exportaciones, el cierre de fábricas y la ola de despido laboral. Dentro de estas políticas, las autoridades ofrecerán subsidios y seguro social a los graduados que acepten puestos en la zona rural del país. También han prometido que ayudarán a pagar los préstamos universitarios a aquellos que se enlisten en el ejército. Las medidas incluyen moderados incentivos para las empresas que contraten a recién graduados.

A los universitarios que se gradúan este año, el Gobierno les está pidiendo que acepten puestos en pequeñas compañías o que inicien sus propios negocios, para lo cual dispondrán de impuestos preferenciales y créditos. Además se lanzará un mecanismo para asistir a los graduados de familias pobres que no encuentren empleo. Dentro de esta campaña también se está alentando a los bachilleres a continuar estudios superiores de maestría, doctorado o, incluso, una segunda especialidad para retardar su ingreso al ajustado campo laboral.

En China, este segmento formado generalmente por hijos únicos es considerado privilegiado. Se trata de los nacidos después del inicio del proceso de Reforma y Apertura, bajo la política de "un hijo por familia". Debido a la prosperidad en la que han crecido, suelen ser los más entusiastas defensores del régimen chino, la mayoría ya es miembro del Partido Comunista de China.

Sin embargo, el desempleo y el subempleo pueden ser duras pruebas para tanta fidelidad. Un perturbador descontento de este segmento podría encender la mecha de una bomba de tiempo política como sucedió en 1979.

Precisamente este año se conmemora el vigésimo aniversario de las manifestaciones prodemocráticas en la plaza Tiananmen lideradas por estudiantes radicalizados. La coyuntura de 1979 caracterizada por corrupción, inflación e inestabilidad social son los terribles fantasmas del Gobierno Chino.

En el 2008, China registró 5,6 millones de graduados universitarios. Este año la cifra alcanzaría los 6,1 millones. Se calcula que más de siete millones de graduados --incluyendo al millón de estudiantes que no encontraron trabajo en el 2008-- estarán buscando empleo este año.

Sin embargo, el Gobierno tan solo puede asegurar la creación de ocho millones de puestos de trabajo para todos los segmentos, lo que coloca en desventaja a los recién graduados. Dos ciudades claves para la economía china han publicado sus índices de desempleo: Shangái 4,5% y Hong Kong 3,8%. En Cantón, el corazón exportador de China, los graduados universitarios chinos están solicitando trabajos como niñeras y personal de servicio en familias adineradas, compitiendo con las filipinas que gozan de una merecida fama en Asia.

Según un empleado de una agencia de colocación de personal de servicio, cada mes se registran entre quinientas personas y seiscientas personas en su firma, de los cuales más del 90% son estudiantes universitarios, incluyendo a 28 graduados cursando maestrías. El salario más alto puede alcanzar los quinientos dólares, casi lo mismo que recibiría un graduado universitario en su primer trabajo.

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