Por Susan Abad. Corresponsal
BOGOTÁ. El incendio premeditado de tres microbuses de servicio público, sin víctimas que lamentar, alteró ayer la tranquilidad posnavideña de Bogotá.
Los estallidos y posteriores incendios se produjeron cuando los vehículos se encontraban al final del recorrido --en la calle 60 con carrera 14, en la calle 85 con carrera 11 y en la carrera 1 con calle 20-- y en momentos en los que las vías de Bogotá se encontraban vacías debido a que parte de la población está de vacaciones.
La policía informó que los atentados ocurrieron de manera simultánea y fueron causados por un mismo mecanismo.
Jaime Mora, gerente de la Cooperativa de Transporte Pensilvania, empresa a la que pertenecían dos de los microbuses siniestrados, admitió a El Comercio que recibe llamadas amenazantes, aunque no quiso dar detalles; mientras que Alfonso Pérez, presidente de la Asociación de Pequeños Transportistas, aseguró que se trata de una acción de la delincuencia común "porque Pensilvania no ha pagado las 'vacunas' (extorsión) a las bandas que se hacen pasar por paramilitares".