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COLECTIVA. Pauchi Sasaki

Cuando Belén se vuelve visceral

MAÑANA, A LAS 7 P.M., SE PRESENTA LA DESTACADA VIOLINISTA EN UNA CREACIÓN SONORA, VISUAL Y DE DANZA. SERÁ EL NUEVO LANZAMIENTO DE SU DISCO "YUYU"

Por Gonzalo Galarza Cerf

Desde arriba, Joelle Gruenberg parece una mujer condenada a convivir unida a tentáculos de fuego, alimentada por los solos de violín que se filtran del sótano hasta el primer piso de la playa de estacionamiento Belén, donde la bailarina improvisa una secuencia de pasos. De pronto, empieza a jalar esos tentáculos y parece cobrar fuerza, mientras abajo Pauchi Sasaki continúa ejecutando y estremeciendo una y otra vez con las cuerdas.

Es miércoles 7 de enero y Sasaki, Gruenberg, así como los artistas Harry Chávez y Omar Lavalle están armando "Playa Belén", una creación colectiva en la que también participa Alan Poma. La excusa para juntarse en este estacionamiento del Centro de Lima es el nuevo lanzamiento de "Yuyu", disco que abarca las composiciones de Sasaki del 2002 al 2007 y que en esta edición cuenta con un 'bonus track' y está remasterizado en San Francisco, donde la violinista pasa gran parte del año.

"En 'Yuyu' las composiciones son recontranarrativas, las relacionas con un paisaje o con una historia inmediatamente. Ahora estoy tratando de ver otro tipo de cosas; quiero ver una reacción más sensorial", dice Sasaki, quien atesora especial cariño a este disco. Dice que nunca lo llegó a presentar en Lima, que no deseaba un recital común, sino una performance, que Harry Chávez le envió fotografías de la playa de estacionamiento y que le encantó el lugar para presentarse.

LA PETITE PIAF
Sasaki no habla como toca. Su imagen calza con un dibujo de una joven japonesa que sonríe de forma tímida, casi ruborizada. Su álter ego es Petite Piaf, una mujer dramática que llora y sucumbe ante las emociones. Su voz visceral solo se pronuncia con su música: "A mí me gusta la danza de tijeras por la música visceral", dice, y recuerda sus visitas a San Juan de Miraflores para ver a esos retadores de la muerte. En su aprendizaje no solo están esas lecciones de niña con el método Susuki, sino también hay estudios del violín andino, clásico, judío e indio.

En San Francisco la música de Sasaki es calificada de profunda. En Nueva York, de muy emocional. En Japón es pop: "Como ellos hacen algo extremadamente experimental, por mucho que yo improvise, si hacía un esbozo de melodía, me decían 'eres pop'", dice Sasaki. ¿En Madrid? "Les gustó", afirma esta comunicadora social de profesión y apasionada de la fotografía.

En el nuevo disco que está preparando, la artista busca el camino hacia lo sensorial. El primer tema de "Mizu" (que significa agua en japonés) lleva como nombre el de su álter ego: "Petite Piaf", la niña frágil que luego de tres años de estar viajando por el mundo ha aprendido a calmarse.

Donde esté, sea San Francisco o Madrid, Sasaki se encierra sola durante horas en un proceso creativo que la lleva a alejarse del resto de personas hasta ingresar a un estado en que las imágenes aparecen con la misma fuerza de las emociones. Si "Yuyu" fue el disco rojo, "Mizu" será el azul. "Es la búsqueda del 'still water'", dice Sasaki, y sonríe, como si supiera que la calma solo durará un momento.

EL DATO
Estacionamiento Belén
Calle Belén 1048, a 1/2 cuadra de la plaza San Martín, Centro de Lima. Entrada: 10 soles. Disco: 20 soles.

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