EL LUGAR SAGRADO MÁS DISPUTADO DENTRO DE JERUSALÉN
Gonzalo Voto Bernales G. (*) Diplomático
Jerusalén, capital del Estado de Israel, tiene un especial significado para el cristianismo, el judaísmo y el islamismo, pues alberga lugares sagrados que han sido venerados por las tres religiones. Por ello desde la era cristiana, la ciudad ha sido conquistada once veces y destruida en cinco oportunidades.
La manzana de la discordia en estas disputas ha sido principalmente la Ciudad Vieja, con un área aproximada de 0,9 km2, que hasta 1860 comprendía todo Jerusalén. Rodeado por muros que recorren un perímetro de casi 4,5 kilómetros, construidos en 1538, este espacio se encuentra dividido en cuatro barrios: Cristiano, Judío, Musulmán y Armenio.
En el sector noroccidental se halla el Barrio Cristiano, donde Jesús pasó sus últimos momentos y luego fue crucificado y sepultado. La Puerta Nueva es uno de los siete puntos de acceso a la Ciudad Vieja que se encuentran abiertos actualmente.
Atravesando la Puerta Nueva, se penetra a una ciudadela donde se confunden pacíficamente cristianos, musulmanes y judíos. Minutos más tarde se llega a la Iglesia del Santo Sepulcro, construida sobre los lugares donde Jesús vivió sus últimos momentos.
Los caballeros de la Primera Cruzada, conducidos por Godofredo de Bouillon, tomaron el control de la iglesia en 1099, pero 50 años más tarde, durante la Segunda Cruzada, se efectuaron en ella las remodelaciones más importantes, que han perdurado hasta hoy.
Apenas se ingresa a este centro de culto del cristianismo, sobre el lado derecho una escalera conduce al Gólgota, la roca donde Jesús fue crucificado. Descendiendo a la entrada de la iglesia está la piedra de la deposición que sirvió para preparar el cuerpo de Jesús antes de ser enterrado. A pocos metros se encuentra el lugar más visitado y quizás el más disputado por las confesiones cristianas: el Santo Sepulcro, donde reposó el cuerpo de Jesús tres días antes de resucitar.
El Santo Sepulcro es un enorme contenedor. En su interior hay dos recámaras. La primera contiene un fragmento de la piedra que habría sellado la tumba de Jesús, el siguiente ambiente tiene la piedra completa y constituye la estación 14 de la Vía Dolorosa. Resulta difícil contener las emociones al ingresar al Santo Sepulcro, donde el mundo exterior desaparece y se produce un silencio solemne ante la sensación de una presencia inexplicable que nos colma de paz.
Varias confesiones cristianas tienen presencia en la iglesia, pero los católicos romanos, los griegos ortodoxos y los armenios apostólicos controlan la mayor parte de la iglesia. La convivencia entre ellos es difícil; se disputan cada centímetro del recinto y los horarios de las ceremonias. Ello impide tomar decisiones respecto a los lugares comunes, como los baños públicos, convertidos en letrinas y foco de hediondez por falta de mantenimiento.
El único acceso a la iglesia no está, paradójicamente, controlado por cristianos. En 1192 el conquistador Saladino otorgó esa responsabilidad a dos familias musulmanas vecinas. A la familia Joudeh le entregó la llave y a la familia Nusseibeh le encargó que guardara la puerta. Esa misma llave es la que hoy se utiliza para entrar. Quien escribe estas líneas conoció a Abdul Kader Joudeh, cuyos ancestros recibieron la llave que entrega todos los días a las 4 de la madrugada a un miembro de la familia Nusseibeh. Ambos personajes permanecen durante el día al ingreso de la famosa iglesia para mostrar la llave a los turistas, quienes 'religiosamente' agradecen el favor con una contribución.
ENCARGADO DE NEGOCIOS A.I. EMBAJADA DEL PERÚ EN ISRAEL