Por Alberto Pascó-Font [Economista]
Recientemente se ha comentado que las tarifas de agua deberían ser diferenciadas y que los sectores de mayores ingresos deberían pagar más, de manera que se establezca una suerte de subsidio cruzado para los sectores de menores recursos. Esto ya sucede en Lima, donde existe una tarifa diferenciada para los primeros bloques de consumo de agua, que en teoría corresponden a las personas de menores recursos.
El esquema no es nuevo y ya se usa en las telecomunicaciones, donde los usuarios pagamos un extra para un fondo que fomenta las telecomunicaciones en las zonas rurales. Si bien esto debe ser considerado en una propuesta tarifaria global, el problema de fondo está en el nivel absoluto de la tarifa, que es muy bajo. El servicio de agua, en general, está mal gestionado y una señal es que el precio no refleja la escasez del recurso. Esto es cierto no solo para el agua para consumo humano, sino para otros usos. Las tarifas actuales asignan al primer nivel de consumo una cantidad de excesiva de agua que paga un precio bajo cuando hay más de un millón de personas que pagan varias veces más a los camiones cisterna.
A ese tema hay que sumar el tema del tratamiento de desagües. En Lima se tratan menos del 10% de las aguas servidas, el resto se arroja directamente a ríos y al mar. No se le puede culpar a Sedapal de este problema. Bajo el principio "el que contamina paga", somos los usuarios los que debemos pagar el tratamiento de las aguas. Los que contaminan cada vez que jalan la palanca del excusado son los usuarios, no Sedapal. Por ello se debería diferenciar en la tarifa el concepto de agua, del de tratamiento de aguas servidas y comenzar a cobrar por este último. Las obras de Taboada y la Chira podrían lograr solucionar el 90% del tratamiento de aguas servidas de Lima, pero eso se tiene que pagar a través de la tarifa. En países donde se tratan los desagües, este componente en la tarifa es usualmente el mayor que el costo del agua.
La tarifa de agua debe de subir, mejor hacerlo ahora gradualmente y diferenciadamente que esperar a una crisis como la que han pasado otros sectores.