Por Jaime Cordero C.
Si la noticia de la llegada de Solano generó sonrisas en los hinchas cremas, la respuesta de Carlos Franco debe haber desatado más de una carcajada. Luego del decepcionante 2008 de Jhonnier Montaño en Alianza, que el presidente aliancista se atreviese a proponer al colombiano como la estrella que opacará a Ñol durante el 2009 sonó a broma del Día de los Inocentes lanzada a destiempo. Ahora se habla en Matute de Mendoza como una lejana posibilidad, y tiene más sentido.
La comparación apenas se sostiene en lo teórico. Ambos tienen dos piernas, dos brazos, dos ojos. Ambos son diestros y con el pie derecho son capaces de acariciar la pelota y pasarla a través de grietas estrechas. Después todas son diferencias y los hinchas tienen claro quién es su favorito: 2.334 contestaron la encuesta que El Comercio colgó en su página web el pasado fin de semana. De ellos, 1.673, el 72%, creen que Solano rendirá más que Montaño en el 2009. Solo el 28% (661 votos) cree que el colombiano superará al peruano.
La discusión se zanja con la comparación de currículos. Montaño era el gran proyecto de Colombia cuando jugó la Copa América de 1999. Fue un sub 17 adelantado que nunca despegó. Por eso, cuando apareció nuevamente en el Boys del 2007, el trato que recibió fue casi el de una joven revelación. Pero en Colombia ya le habían perdido el rastro.
Solano tiene 34 años, pero el físico de ex jugador lo tiene Montaño, que el 14 de enero cumplirá 26. Por lo demás, son jugadores de características distintas: Solano es un típico jugador de banda, disciplinado tácticamente y poco proclive a la conducción exclusiva. Solo así, llevando poco y tocando mucho, se puede hacer un nombre en el fútbol inglés. Ñol es un gran actor de reparto, nunca protagonista. Ese papel simplemente no le sienta.
Montaño juega por el centro, conduce el balón y somete a sus compañeros al dictado de su inspiración. Si está en un buen día es imparable; si no lo está, todo el elenco lo sufre. Lo suyo es la figuración. Jugando así se ganó un lugar en el fútbol peruano. ¿Vale la pena comparar? Me parece que no.