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PRACTICA EL WINDSURF DESDE LOS 11

El chico del viento

Sebastián Aguirre, de 14 años, fue tres veces campeón nacional de windsurf en su categoría y este año se coronó campeón mundial en Lima

Por Fernando Lozano. Periodista

En unos días en que todos los pronósticos fallaron, el triunfo de Sebastián Aguirre fue uno de los pocos fenómenos calculados. Todos decían que él era el favorito para ganar el Mundial de Windsurf en la categoría Sub 15. Esta vez la providencia no quiso hacerse problemas: se llevó el viento que todos esperaban en Ancón y le dejó el título a él.

"Va a estar difícil la competencia, pero creo que lo puedo lograr", nos había dicho unos días antes cobijado bajo la sombra de una carpa de Red Bull en el primer día del Mundial Ancón 2008, el primero de vela que se realizaba en nuestro país.

No era difícil creerle, pero igual había que guardar las reservas. A esa edad es fácil contagiarse del triunfalismo que inculcan los mayores. Pero Sebastián, sin saberlo, derrumbaba los muros de la incertidumbre con un solo dato: era tricampeón nacional de Windsurf 2005, 2006 y 2008.

Luego fue más fácil creerle. Y hasta hacerse un poco su hincha. Su primer campeonato lo consiguió a los 11 años, la edad en la que debería estar haciendo Optimist, esos botes unipersonales para los menores de 15. "He hecho Optimist, pero prefiero el windsurf: más adrenalina y velocidad", dice.

Ricardo Guglielmino, subcampeón mundial de la categoría Fórmula Experience, confirma que el windsurf se puede practicar casi desde cualquier edad.

Sebastián empezó con el windsurf gracias a unas clases gratis en el Yacht Club de Ancón. Le gustó y cambió la pelota por la vela y la tabla y la tierra --o el grass-- por el mar. Empezó a practicar con sus amigos, y poco a poco su habilidad y fuerza para conducir la vela a velocidades superiores a los 30 kilómetros por hora lo hicieron campeón nacional por primera vez. Desde entonces no ha parado, excepto en el 2007, cuando no hubo la categoría porque solo había dos rivales. Y a él le gusta competir.

Es cierto. El windsurf es todavía un deporte considerado de élite, poco practicado en nuestro país. Tiene unos 200 adeptos, que debe ser menos gente que la hinchada de la San Martín, pero la pasión que despierta entre sus fieles locales y extranjeros es impresionante.

La parte que más le gusta al pequeño campeón es la salida, cuando toda la flota de veleros parte al mismo tiempo tratando de abrirse un espacio sin salirse del camino. "Se golpean, se raspan, se adelantan; es bacán".

Solo tanta emoción puede justificar la llegada de competidores de lugares tan lejanos como Sudáfrica a rivalizar en el mundial. Sebastián luchó por el título codo a codo hasta la última regata con el estadounidense Connor Baxter, quien se dejó ganar por la habilidad de Sebas y de otro peruano, Ernesto Porcari, quien se quedó con el subcampeonato de la categoría.

"Fue una prueba muy dura, pero me siento feliz de ser campeón mundial. Hace cuatro años que practico este deporte, y este es el logro que tanto quería dar a mi país", le dijo Sebas a nuestros colegas de "Perú.21" apenas salió del agua tras convertirse en el mejor del mundo, igual que los peruanos Nicolás Schreier en Senior (adultos) y Santiago Canseco (Sub 20).

A nuestro campeón casi no le asusta el mar, solo cuando alguna ola demasiado grande amenaza con revolcarlo. Luego, todo hace indicar que lo único que le podría dar un poco de miedo es no ganar.

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