El presidente de la Comisión de Defensa y Orden Interno del Congreso, Édgar Núñez (Apra), dijo estar de acuerdo con la separación del capitán de navío AP Rogelio Fernández del Castillo de la Dirección de Contrainteligencia de la Marina de Guerra del Perú, porque --argumentó-- no es posible que este jefe naval no supiera por un año que dos elementos de inteligencia estaban haciendo espionaje telefónico para terceros.
El ministro de Defensa, Ántero Flórez Aráoz, confirmó anoche la separación en el cargo de este funcionario y dijo que había ido a ocupar otro puesto en la Marina.
El congresista Núñez puso énfasis en subrayar que el jefe de contrainteligencia de la Marina debía saber lo que hacían los hombres bajo su mando y, si no lo sabía, entonces no servía para el cargo.
"No es una casualidad. Eran dos hombres que recibían una remuneración del Estado y que iban a hacer un trabajo para terceros y su jefe no sabía. ¿A quiénes habrán 'chuponeado' durante todo ese tiempo? ¿Quién está detrás del espionaje telefónico?", se preguntó el congresista.
INACEPTABLE
La congresista Lourdes Alcorta (Unidad Nacional) dijo sentirse sorprendida de que personal de la Marina estuviera haciendo ese tipo de labor cuando ella, en el 2007, investigó la fuga de información de la Marina y encontró responsabilidad en varios oficiales de la Dirección de Inteligencia de la Marina que fueron denunciados a la fiscalía.
"Es inaceptable e inexplicable que habiéndose realizado una investigación en el 2007 los marinos estuvieran haciendo lo mismo", expresó.
Alcorta dijo que quizá el caso amerita una denuncia hasta por traición a la patria.
"¿Qué pasó con los jefes de inteligencia y contrainteligencia? Esto no debió suceder", expresó.
Señaló que ha pedido la presencia de los altos mandos de la Marina y del ministro de Defensa para que expliquen lo sucedido, pues la "inteligencia debe estar bajo llave y los agentes deben estar bajo control".