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CRÓNICA. EN EL OTRO LADO

Peruanos viven atrapados en Cisjordania

Palestinos vinculados con nuestro país se encuentran rodeados por un muro de seguridad construido por el Gobierno Israelí que no los deja realizar su vida de manera normal

BELÉN. Conocida en el mundo entero por ser el lugar en el que nació Jesús, Belén es una ciudad ubicada en Cisjordania, es decir, dentro de territorio palestino. Allí, como en casi todas las ciudades palestinas, parece que el tiempo no pasara. Por lo menos no al mismo ritmo que en la parte israelí.

Son 15.000 habitantes que se mueven en un hermoso terreno montañoso, con vista hacia una hendidura en la que está parte del valle de Cisjordania. Se nota hastío en la población, sensación que luego comprobamos al conversar con los peruanos palestinos que viven en este lugar. ¿La razón de toda la frustración que trasunta en el gesto de la gente? Los habitantes de Palestina están encerrados dentro de un muro de seguridad que les impide el acceso a Israel, a no ser que cuenten con un permiso especial. Entonces, les toca quedarse y hacer su vida aquí, entre limitaciones y sin poder salir de su ciudad. Es como si usted viviera en un barrio de Miraflores o de Pueblo Libre y nunca pudiera salir de allí porque está encerrado por un muro que otros controlan.

El Gobierno Israelí ha construido unos 600 kilómetros de una cerca o muro de seguridad de unos ocho metros de alto.

DE LIMA A BEIT JALA
Halla Zeidan nació en Beit Jala, pero en 1981 viajó a probar suerte al Perú con su esposo. "Allí nacieron mis hijos: Lourdes, ahora de 26 años; Steve de 25, José Luis de 23. El último, Andrés, nació aquí en Palestina hace ocho años. Recuerdo con mucho cariño aquella época. Viví cerca de la avenida La Marina, luego en Miraflores y después en la residencial San Felipe. Mis hijos estudiaron en el colegio Americano y en el San Jorge", dice con nostalgia Halla.

La familia Zeidan volvió a Palestina en 1994. "No pudimos con la situación económica de aquellos años. Pero seguimos ligados al Perú. Parte de mi familia está allá y, además, tenemos una tienda en el Mercado Central que se la alquilamos a un paisano", sostiene.

RECUERDOS DE EL POLLO
Isaac Zorob Mitre es un palestino jordano que también vivió unos años en el Perú. Los ojos le brillan cuando recuerda sus buenos tiempos en Miraflores. Pero la crisis económica del inicio de los años 90 también le pasó factura y tuvo que buscar otros horizontes.

Aunque su intención era regresar a nuestro país, en Beit Jala, un suburbio de Belén, se casó y ahora tiene tres hijos: de 9, 7 y 5 años.

Hasta hace unos años, Zorob tenía un restaurante peruano llamado El Pollo. "Preparábamos pollo a la brasa y nos iba muy bien. Incluso cuando Fernando Belaunde era presidente, me hizo el honor de venir a mi restaurante junto con doña Violeta Correa, su esposa. Lamentablemente, cerré el restaurante porque la Intifada puso las cosas mal en este lugar", cuenta.

CON LA CABEZA EN EL PERÚ
Basma Barham es hiperactiva y anda moviéndose de un lado a otro a cada momento. La vida en Beit Sahur, otro suburbio de Belén, no es para nada fácil. Desde la ventana de su departamento se ve una buena parte de la ciudad.

Ella labora en una compañía que trabaja con materiales de apoyo médico. Así, envían como pueden suero, tubos, catéteres, vendas, entre otros instrumentos médicos a Gaza. "No puedo ni imaginarme lo que están viviendo nuestros hermanos palestinos allá", comenta sentada junto al menor de sus tres hijos. Ellos tienen 22, 18 y 14 años.

Los buenos recuerdos la invaden cuando evoca a su familia en el Perú. "Allí viven mi madre, mi padre y cinco hermanos. Adoro el Perú, su gente, su comida, todo. Mi familia está allá y siempre trato de ir para sentir ese sabor tan peruano", concluye.

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