Un verdadero milagro se vivió la tarde de ayer en Nueva York, donde los 155 ocupantes de un avión sobrevivieron luego de que la nave se precipitara a las gélidas aguas del río Hudson. Según las primeras indagaciones, dos motores del Airbus 320 de la compañía US Airways sufrieron roturas tras haber succionado a gansos cuando alzaba vuelo poco después de las 3 de la tarde. Con pericia, sangre fría y un toque de la Providencia, el piloto Chelsey Sullenberger logró posar la aeronave sobre el río. Además de no destruirse por el impacto, la máquina se mantuvo a flote, con tal suerte que todos los pasajeros y tripulantes pudieron salir. Fiel a las leyes de la navegación, Sullenberger recorrió dos veces la cabina para constatar que todos estaban a salvo, antes de que él dejara el avión. El presidente George W. Bush, el gobernador David Paterson y el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, destacaron la pericia y el heroísmo de la tripulación.
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Pericia del piloto de US Airways evitó una tragedia en EE.UU.