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RINCÓN DEL AUTOR

Fracaso de la autoridad (in) moral

El resultado polémico de la comisión investigadora de los 'petroaudios' refuerza el criterio de que los congresistas no deben usurpar las funciones de la fiscalía

Por Hugo Guerra

Desorientado lector, el dictamen en mayoría de la comisión investigadora del Congreso sobre los 'petroaudios', que exculpa al ex primer ministro Del Castillo y otros miembros de su Gabinete, refleja la pésima calidad de la política peruana.

Era imposible que dicha comisión arribara a conclusiones sólidas al estar encabezada por parlamentarios cuya ética política es, por decir lo menos, impresentable.

El presidente del grupo fue Daniel Abugattas, quien alcanzó una curul del ollantismo después de una faena electoral que incluyó pataditas a los periodistas. Fue él, además, quien durante la campaña propuso que se 'chuponeara' a la prensa como forma de retaliación ante las críticas por sus excesos.

Como lo señaló un editorial de este Diario, hubiese sido mejor que se abstuviera de participar en una comisión orientada a esclarecer un caso de violación de las comunicaciones privadas, cuando tuvo la voluntad manifiesta de interferir con la libertad de los periodistas. ¿O acaso tenía autoridad moral para acusar a alguien por corrupción y 'chuponeo'?

Similar es el caso del congresista fujimorista Carlos Raffo, quien a lo largo de toda la investigación adelantó opinión sobre un escrutinio que, por su naturaleza, debió ser tan reservado como una investigación fiscal. Según igualmente señaló este Diario, el perfil de este personaje era inapropiado para establecer eventuales responsabilidades. ¿O usted, buen lector, hubiera suscrito el informe de alguien que llegó al extremo de apoyar al ex dictador en su candidatura para el Senado japonés?

La comisión fue, pues, un disparate. Tanto como el robo del disco duro de la PC del congresista Rafael Yamashiro, en vísperas del dictamen final.

No sé si Del Castillo y sus ministros son totalmente inocentes de lo que les imputan, pero hasta hoy no existe asidero legal para que su Gabinete cayera por efecto de un caso que jurídicamente sigue tan incierto como al principio.

Por supuesto, si hubiese una demostración --aunque fuese indiciaria, pero sólida-- ¡a la sartén con Del Castillo y compañía! Pero a la fecha, nada es demostrable judicialmente fuera del protagonismo de ciertos politicastros. También queda el sabor amargo de lo elaborado por algunos periodistas que quieren tapar su pasado vergonzante vinculado al montesinismo (y eventualmente ligado hoy a la industria del 'chuponeo') con gestos de falso heroísmo. Ni qué decir, claro, de aquellos que inclusive tienen parientes involucrados en el lío, pero carecen de ética como para, por lo menos, abstenerse de abogar en programas que más que informativos se están convirtiendo en instrumentos de lobby personal.

Por lo demás, el fracaso de la comisión antedicha refuerza lo ya sabido, que los congresistas debieran concentrarse en ser buenos legisladores y no invadir torpemente los fueros de la fiscalía.

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