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¿Quién guarda la caja de Pandora de Fortunato Canaán?

Por: Juan Paredes Castro

Concentrados, como estamos, en el tema de los 'chuponeadores', no tenemos que perder de vista lo que la Comisión Abugattas no logró: reunir todos los hilos de la madeja que hicieron posible el 'faenón' aquel por el cual el Estado entregaba en concesión cinco lotes de exploración petrolera al consorcio Petro-Perú-Discover Petroleum.

La entrega de estas concesiones, mediante el 'faenón' de coimas de Rómulo León Alegría y Alberto Quimper, puesto al descubierto por los llamados 'petroaudios', no hacía sino favorecer, en las gestiones oficiosas y en los papeles cruzados, intereses empresariales privados.

La caja de Pandora de estos intereses colocados en oscura subasta no solo comprendía a Discover Petroleum, sino también a las ofertas de inversión expeditamente introducidas en el país por el empresario dominicano Fortunato Canaán en relación directa con proyectos de construcción de hospitales y penales.

La única manera de abrir esta caja de Pandora, desde una investigación parlamentaria, era precisamente reuniendo los hilos de la madeja del 'faenón' o de los 'faenones', para luego llegar --si las evidencias y pruebas se lo permitían-- a las responsabilidades penales que la Comisión Abugattas buscaba en los ministros involucrados: Jorge del Castillo, Hernán Garrido Lecca y Carlos Vallejos.

Con todos los hilos de la madeja sueltos, desconectados entre sí o extraviados, la hipótesis de responsabilidad penal de los ministros tenía que escaparse de las manos de la Comisión Abugattas tarde o temprano. Y peor aun: el congresista del humalismo quiso ponerle pasión política a un trabajo que le reclamaba serenidad y cabeza fría. Y hasta terminó haciéndose cómplice de la inconducta de uno de los miembros de la comisión, Carlos Raffo, cuando este pactó una entrevista personal con Rómulo León Alegría en el penal, sin que le pasara nada.

¿Acaso ello no era ya el anuncio de cómo iba a concluir finalmente la investigación de los 'petroaudios'?

Ahora corresponde al Ministerio Público y al Poder Judicial ocuparse con mayor interés del caso. De cómo se ahonde la investigación penal dependerá no solo el esclarecimiento del caso, sino la propia suerte de quienes hoy han salido airosos de la investigación parlamentaria, pero que podrían enfrentar, por el rebote fiscal y judicial, una nueva demanda de acusación constitucional.

Lejos de extenderse la brecha judicial entre los 'chuponeadores' y los 'chuponeados' podría más bien estrecharse.

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