Por Gastón Acurio
Toda crisis esconde siempre una oportunidad. Y en tiempos de crisis, en los que existe una amenaza de decrecimiento cuantitativo de nuestras ventas, aparece la oportunidad de un crecimiento cualitativo de nuestras empresas o marcas, pues cuando hay crisis es cuando el consumidor valora más que nunca su dinero. Espera recibir más por lo pagado y es mucho más exigente con los productos que adquiere y en general es bastante más consciente al decidirse a comprar.
Es entonces el momento de pensar más que nunca en nuestros clientes. Dándoles mejores productos o experiencias por su dinero, consolidando con ellos una relación sólida que en la última línea de batalla les haga sentir que como marca o empresa los hemos acompañado en sus carencias y dificultades. Hay muchos caminos para ello: evitando una reducción de costos que implique un deterioro de la calidad de los productos o haciendo reingeniería interna en el negocio con lo cual se logrará un mismo estándar, pero abaratando el producto final. En fin, cada uno sabe lo que tiene que hacer.
Lo importante es tener claro que en tiempos de crisis, uno debe aspirar a crecer en calidad, solidez y confianza hacia nuestras marcas, confiando en que cuando la bonanza retorne esta tocará primero nuestra puerta.