Por Mayra Castillo
Vivir entre patas y colas ha sido una constante en su matrimonio. Ñeca fue la más memorable de sus mascotas: una perrita pastor alemán que con solo plantarse entre ellos (en plena discusión) lograba ablandar al hombre más duro. "Era excepcional, pero en una época se puso mal y no era fácil encontrar una buena veterinaria", dice Jorge Calderón. Su esposa Lits Díaz cuenta aun más: mi esposo le traía medicinas del extranjero, aprovechando los viajes que realizaba como analista de sistemas. "Siempre traía novedades para Ñeca: champú, camitas, juguetes o casitas". No todos entendían su pasión por los animales y muchos criticaban que gastaran cientos de dólares en engreír a un perro.
ELLOS SON FAMILIA
¿Habría otros como ellos, capaces de desvelarse por una mascota enferma y transformar el cariño en cuidados exigentes? Tras un estudio de mercado que hizo Calderón, la pareja recogió las críticas de los 'animaleros': el servicio es deficiente porque las veterinarias son lugares oscuros y de mal olor, en donde da miedo dejar a la mascota sin saber bien qué harán con ella. "Eso respondió la pregunta y nos lanzamos a hacer algo más que un frío consultorio".
Con US$10 mil de capital, en el segundo piso del negocio familiar de San Isidro (dedicado a la asesoría en sistemas informáticos) y con un diseño hecho por un arquitecto, se abrió Pet House en 1993.
"El concepto era crear un eje central alrededor de la mascota. Eso incluía tanto la parte veterinaria (médica) como la de cuidado exterior (peluquería y limpieza)", dicen. Con los logros conseguidos en la calle Germán Schreiber, crecer era sinónimo de congestión vehicular porque no tenían estacionamientos. "Hasta que en 1996 supimos que abrirían el Jockey Plaza y buscamos para tentar un lugar, pero el concepto aún era nuevo y se negaron", recuerda Lits Díaz. En 1997, los llamaron luego de ver ejemplos similares en Brasil y Argentina. Desde entonces, Pet House se ha concentrado en fortalecer la marca en lugares de altísima rotación: en el 2002 llegaron al Primavera Park Plaza y el año pasado abrieron su tercer local en Chorrillos.
"Sabemos que hay un mercado interesante de adultos que todavía no sienten la necesidad de tener hijos; pero también de adultos mayores que se sienten solos cuando los hijos crecen y se van de la casa. Ellos vuelcan todo ese cariño en sus mascotas", sostienen.
Además de esos clientes, Lits y Jorge crearon un paquete corporativo de paseos para escolares de 5 a 6 años. "Se ofrece a colegios que deseen incentivar el cuidado animal en los más pequeños (con perros, gatos, conejos, hamsters, etc.) y así ocupamos horas de poca afluencia en la tienda". A la fecha, han dado este servicio a casi 3 mil niños en horario escolar.
En el 2008, Pet House creció 15%. Del total de atenciones, el 60% es del rubro médico y esperan seguir invirtiendo en ello, pues tiene mucho potencial. Saben que esto seguirá creciendo, en la medida en que las mascotas lleguen a ser consideradas parte de la familia.
LAS CLAVES
4Capacitación en servicio al cliente. Es difícil conseguir gente, pero tratamos de capacitar seguido a nuestros trabajadores, sobre todo en el tema del servicio, que es complicado.
4Trabajar con tecnología y los mejores productos. Tenemos cámaras de secado con capacidad para ocho perros, e importamos lo último en productos de limpieza y medicinas.
4Veterinarios 24 horas. Es algo poco común, pero es un servicio que nos hace diferentes de otros locales, tan propensos a dar poco a sus clientes.