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ESPECIAL. TRES SEMANAS DE CONFLICTO

Israel asume consecuencias de la crítica internacional

La estrategia militar del Gobierno Israelí está diseñada para acabar con la infraestructura de Hamas a cualquier costo

Por Carlos Novoa Shuña. Enviado especial

JERUSALÉN. A 22 días del inicio de la operación Plomo Fundido contra la franja de Gaza , el Gobierno Israelí redobla los esfuerzos diplomáticos para enfrentar la ola de críticas en su contra en el mundo entero.

No es la primera vez que Israel realiza una ofensiva militar que le genere una andanada de críticas internacionales por la muerte de civiles en sus incursiones contra sus enemigos, como Hamas en el lado palestino o el proiraní Hezbolá en Líbano. El primer ministro Ehud Olmert respondió a la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU aduciendo que Israel nunca se ha dejado llevar por lo que se dice en el ámbito internacional si se trata de algún tema relacionado con su seguridad.

Olmert, en las postrimerías de su mandato, termina con 94% de apoyo popular, debido a que se ha mostrado como un líder fuerte y capaz de defender a su país de la agresión del fundamentalismo de Hamas. Hasta poco antes del inicio de los ataques a Gaza, al primer ministro solo lo recordaban por un proceso que se le sigue en su país de supuesta corrupción por haber recibido dinero de un empresario estadounidense para solventar un viaje de vacaciones con su familia.

De igual forma, la ministra de Relaciones Exteriores y candidata al cargo de primera ministra en las elecciones programadas para el 10 de febrero, Tzipi Livni, antes del conflicto, según las encuestas, no daba una imagen de líder fuerte para manejar las riendas del país. Ahora, asoma como la casi segura sucesora de Olmert, ambos del centrista partido Kadima.

Israel ha medido bien las consecuencias militares y diplomáticas de su actuación en Gaza.

En primer lugar, la fuerza con la que la aviación y el ejército israelíes arrasan Gaza está motivada en evitar un alto número de bajas entre sus soldados. De hecho, hasta ahora solo han muerto nueve soldados israelíes en conflicto, una cifra muy inferior a la estimada inicialmente en los cálculos de los estrategas israelíes.

RAZONES DE UN FEROZ ATAQUE
La crudeza con la que los israelíes actúan en Gaza ha sido explicada en televisión por un teniente coronel, quien dijo que aprendieron la lección del conflicto con Hezbolá hace dos años. Esa vez murieron 163 israelíes. "Somos muy violentos. No estamos rehusando método alguno para prevenir bajas entre nuestras tropas. Ser cuidadoso es ser agresivo", reconoció el jefe de la unidad de combate de ingenieros.

Otro militar, en el anonimato, explicó: "Cuando sospechamos que un miliciano palestino se esconde en una casa, lanzamos un misil, luego dos disparos de tanque, y después una excavadora golpea el muro. Causa daños pero previene la pérdida de vidas entre nuestros soldados".

Eso explica, sin duda, la crudeza de los ataques y, además, el alto número de víctimas civiles: unos 1.200 muertos entre los palestinos, la mitad son civiles y, entre ellos, hay más de 300 niños muertos.

Precisamente, esta manera de actuar ha provocado el rechazo a la ofensiva en Gaza en todo el mundo. Hasta aquí llegan las imágenes de las grandes marchas en Europa en las que se exige el cese del fuego, así como las críticas del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, contra los ataques e, inclusive, un bombardeo contra la sede de la Unrwa (Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos) en Gaza.

El Gobierno Israelí ha asumido las críticas en el ámbito mundial. Para ello, ha instruido a sus embajadas en todo el mundo para exponer los hechos, indicando que Hamas es un grupo terrorista que mantiene amenazadas a las poblaciones del sur de Israel, como Sderot, Ashkelon, Ashdood y Beersheva. El discurso oficial sostiene que la ofensiva busca erradicar los arsenales de armas de Hamas, aunque estos se escondan entre mezquitas, colegios y viviendas de civiles.

"El Gobierno de Israel ha perdido en el extranjero por la imagen que está dando, pero ha ganado dentro del país. La opinión pública israelí esta vez apoya al Gobierno porque entiende que es la única manera de proteger a la gente del sur", comenta el analista político Dov Shinar.

EL OBJETIVO DE HAMAS
Hamas es un grupo fundamen-talista islámico sunita. Creado en 1987 por el jeque Ahmed Yassin en contra de la ocupación israelí en Gaza y los territorios palestinos, siempre mostró su tendencia hacia el uso de la violencia como método para lograr su objetivo: la destrucción de Israel.

Pero Hamas aprovechó la coyuntura política en el interior de la Autoridad Palestina para escalar posiciones. Ante la inoperancia del gobierno del partido Fatah, liderado por el mítico Yasser Arafat, Hamas empezó a tejer una red social de ayuda, llevando alimentos y medicinas a los campos de refugiados y a la gente que no tenía mayor apoyo. Eso le dio popularidad y le permitió ganar las elecciones palestinas y acceder al poder en el 2006.

La fórmula política estipulaba la creación del cargo de primer ministro, que recayó en Hamas, mientras continuaba el presidente Mahmud Abbas, del partido Fatah; es decir, un gobierno de coalición para Cisjordania y la franja de Gaza.

Las disputas vinieron luego y, en una sangrienta guerra civil entre palestinos en el 2007, Hamas encarceló, expulsó y asesinó a los miembros de Al Fatah en la franja, y se quedó como único poder en la zona, aunque solo fue reconocido por apenas unos gobiernos en el mundo.

Ahora, en esta nube de guerra que no deja ver con claridad el centro del asunto, lo primero es detener las matanzas y lograr un cese del fuego.

La tarea que se viene tal vez sea la más difícil. ¿Cómo recuperar psicológicamente a los hijos o padres de las víctimas inocentes? ¿Cómo lograr que se devuelva la moral a gente que siempre ha vivido en la miseria y que ahora encima ha recibido bombardeos? ¿Cómo reconstruir lo poco que había en Gaza? Del lado israelí, lo único que piden los ciudadanos del sur es poder ir a la escuela, al supermercado o al trabajo, sin el trauma de escuchar las sirenas y tener 15 segundos para correr hasta un refugio antiaéreo.

Conflicto asimétrico
Dov Shinar, un reputado analista político y profesor de la Universidad de Netanya, señaló a El Comercio que la estrategia del Gobierno Israelí es aniquilar a Hamas en un conflicto asimétrico en el que no se cumplirán los objetivos.

"En este tipo de confrontaciones militares no hay soluciones. Allí están los ejemplos de Vietnam, Iraq y Líbano. Con los palestinos se avanzó solo cuando Arafat entendió que el caso era político y cuando cambió su meta de luchar contra Israel por la de buscar el establecimiento de un Estado Palestino", explicó.

El analista indicó que negociar con Hamas es complicado porque tiene una meta religiosa: establecer un estado islámico en todo el territorio que involucra a Israel y Cisjordania.

"La otra opción es que el pueblo palestino se dé cuenta de lo que hace Hamas. En Gaza la mayoría quiere vivir tranquila. Hamas no es más que un movimiento que ha asesinado a sus rivales políticos de Al Fatah en la franja", precisó.

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