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HABLE CON ELLA

Jugando a las escondidas

Por Marcela Robles

Revisando el libro "El simple arte de escribir" que recoge una selección de cartas, ensayos y poemas de Raymond Chandler, hice una asociación vulnerable con el realizador Gus van Sant, digno de mi devoción por toda su filmografía.

Ello me tentó a hacer un montaje paralelo entre el arte de escribir y el de hacer cine: dos lenguajes distintos que se cruzan como en un geniograma, y que tienen que ver con la búsqueda de nosotros mismos a través del arte, como en el juego de las escondidas, en que no solo buscamos al otro.

Me rebela pensar que el filme de Van Sant "En busca del destino" ("Good Will Hunting") fuese vapuleado por un sector de la crítica, que lo consideró como una alta traición del director independiente, quien inició su carrera con películas de culto como "Mala noche" o "Mi Idaho privado". También tiene en su haber las sibilinas películas "Elefante" y "Los últimos días". ¿Por qué exigirle a un creador un monólogo unívoco?

El controvertido escritor Jamake Highwater (lo cita Van Sant) decía que el asunto del arte en la antigüedad consistía en crear desde la comunidad para la comunidad, más que una expresión personal del artista. En el caso de "En busca del destino" y "Buscando a Forrester", afirma el director que las concibió con esa idea, ignorando la necesidad de imprimir su huella digital indeleble. Quizá por eso se empeñó también en hacer el 'remake' de "Psicosis", calcando cuadro por cuadro la versión de Hitchcock para probar que ya no causaba el mismo efecto que antes a pesar de estar realizada de la misma manera. Cuando le preguntaron: ¿Para qué? Él respondió serenamente: "Para que nadie más tuviera que hacerlo". Gracias, Gus.

Existen varias otras conexiones literarias con mi personaje favorito en la filmografía de Van Sant, Forrester, relacionadas con la obra de J.D. Salinger; además de la creación de personajes marginales, oscuros, emocionalmente disfuncionales, lo cual apunta la flecha en dirección de que las vidas de ambos son una plantilla de los mismos.

Sean Connery hace una interpretación admirable y adorable en "Buscando a Forrester", que narra su encuentro con un joven y brillante estudiante negro del Bronx (inaudito Rob Brown en su debut), hecho que cambiará la vida de ambos para siempre, en lo que constituye una clase maestra del arte de escribir. Entre otras perlas, algunas citas de los diálogos dignos de anotar:

"El primer borrador se escribe con el corazón. En la corrección viene la razón". "¿Por qué siempre lo que escribimos para nosotros es mejor que lo que escribimos para los demás?". O cuando el pupilo le dice a su mentor: "Escribiste acerca de que la vida no siempre funciona como uno quiere", a lo que Forrester responde: "¿Necesitabas leer un libro para descubrir eso?".

Me atrevería a decir, sí, Mr. Forrester. Si ese libro fuese "Avalon Landing". Me atrevería a decir sí, Sr. Van Sant, porque sus películas son como son. De lo contrario, si no miramos y leemos como debemos, nunca encontraremos nada ni a nadie en este juego perpetuo de las escondidas. Mucho menos a nosotros mismos.

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