SELLO. Motown Records
LOS ÁNGELES [REUTERS]. En alguna ocasión durante la década de 1970, el cantante Marvin Gaye reflejó su turbulenta carrera en una oscura tonada titulada "Dream of a Lifetime". "Agradezco a Dios por mi vida maravillosa" cantó el niño terrible del sello Motown Records. "He tenido mis altibajos, pero agradezco a Dios", señaló. La vida de Gaye culminó de forma violenta en 1984. Su padre, un predicador retirado, lo mató a tiros durante una pelea doméstica el día previo al cumpleaños 45 del cantante.
Mientras Motown celebra sus 50 años este año, el sello musical y los admiradores sin dudas se enfocarán en las rítmicas canciones y sus jóvenes intérpretes que trajeron alegría a millones de personas alrededor del mundo.
Smokey Robinson, Diana Ross y Stevie Wonder se han transformado en leyendas vivas, pero la suerte no fue tan amable con otros artistas y compositores que trabajaron duro en el estudio de "Hitsville U.S.A." cerca del centro de Detroit. Drogas, pobreza, suicidios y asesinatos reclamaron a muchas figuras de Motown. Gaye, un alma torturada cuya fama estuvo marcada por las drogas, divorcios, peleas con la disquera y la banca rota, es probablemente su víctima de más alto perfil.
El año anterior al asesinato de Gaye, el virtuoso bajista James Jamerson murió en la oscuridad. Jamerson, un alcohólico furioso, que tocó en la obra cumbre de Gaye, el álbum de 1971 "What's Going On", ha sido desde entonces adorado por los aficionados.
"Aquellos que bebían o ingerían drogas se transformaron en alcohólicos o drogadictos debido al estrés de las giras", dijo Billy J. Wilson, jefe de la asociación Motown Alumni, con sede en Detroit. "Ellos se deprimían y la depresión se debía al ambiente de la industria del entretenimiento", explicó.