Durante el gobierno del ex presidente Alberto Fujimori su entonces asesor Vladimiro Montesinos no pudo realizar ninguna acción sin consentimiento suyo, pues "tenían una línea directa de dependencia". Así lo sostuvo ayer el fiscal supremo adjunto Avelino Guillén, durante la cuarta exposición consecutiva del alegato final del Ministerio Público contra el ex mandatario.
El representante de la fiscalía aseguró además que Fujimori asumió la conducción directa y personal de la estrategia contra el terrorismo, así como la guerra sucia. "Fujimori sostuvo en diversas declaraciones que él no era un comandante figurativo, sino un comandante de verdad. Siempre reiteró su condición de jefe supremo de las Fuerzas Armadas y decía que él ordenaba a los militares", enfatizó.
Enfatizó que esas declaraciones del ex presidente desmentían la versión dada por el procesado en el sentido de que no sabía nada de lo que hacía el grupo Colina y que solo se dirigía a los militares a través de directivas.
En la sala de audiencias de la Diroes y ante la Sala Penal Especial de la Corte Suprema, Guillén también se refirió a las medidas de impunidad que dio su gobierno para evitar la investigación y sanción a los miembros de los órganos de inteligencia y del grupo que perpetró los asesinatos de Barrios Altos y La Cantuta. "Solo Fujimori podía garantizar la impunidad", reiteró.
El fiscal también habló de los memorandos firmados por Fujimori en 1992 y dirigidos al Ministerio de Defensa para felicitar y recomendar el ascenso de algunos miembros del destacamento Colina. "Fue un doble mensaje: uno dirigido a los altos mandos del Ejército y otro a los jefes que estaban gestando el destacamento Colina, diciéndoles que contaban con su respaldo", indicó.