La caída del precio internacional del petróleo no solo tiene como efecto la reducción paulatina del costo de los combustibles. También ha generado que los inversionistas extranjeros se interesen menos por participar del proceso para la modernización de la refinería de Talara, el principal activo de la empresa estatal Petro-Perú.
Ayer, el ministro de Energía y Minas, Pedro Sánchez, reveló que la petrolera ha retrasado y puesto en revisión el plan que permitiría modernizar y ampliar la capacidad de refinación de la planta talareña, y pasar de 62.000 barriles a 90.000. El objetivo principal es reducir el contenido de azufre en los combustibles.
Dicho proyecto involucraba que un inversionista garantizara el gasto (unos US$1.000 millones), y que recuperase su dinero con la venta de combustibles. El plan contemplaba un escenario en el que el precio del crudo era de US$60 el barril.
POCO INTERÉS
"Este proyecto se ha retrasado y, obviamente, esto se ve mucho más afectado por los precios actuales del crudo", dijo Sánchez. "Lo que está haciendo la empresa es revisar su estrategia de cómo ha de proceder con la implementación", agregó.
El plan había despertado interés en las compañías extranjeras. Así, las coreanas Samsung Engineering y GS Engineering and Construction, además de la brasileña Constructora Norberto Odebrecht, habían mostrado intención de participar.
En la lista figuraba también un consorcio formado por las japonesas JGC Corp. y Marubeni, y otro integrado por la brasileña Andrade Gutiérrez y la argentina Techint.
Una dificultad adicional para los planes de Petro-Perú es que, según la normatividad actual de hidrocarburos, las refinerías deben reducir los componentes contaminantes de los combustibles; se debe tener un contenido de azufre máximo de 50 partes por millón, a más tardar en el 2010. "El producto que se tiene que comercializar localmente debe tener ese estándar y si no se puede producir, se va a importar", dijo Sánchez.
El proceso estaba en marchaIncluso, Petro-Perú llegó a adquirir licencias para permitir innovaciones en la refinería, con el fin de aumentar la capacidad de procesar crudos más pesados y producir más gasolina. También inició un proceso formal de licitación para la construcción e ingeniería que todavía no se ha cerrado, pese a que ya ha tenido varios retrasos, recordó la agencia AP.
Sin embargo, el actual ministro Pedro Sánchez señala que la única forma de que el proyecto se lleve a cabo es si este puede justificar la inversión. Este escenario se complica con precios del crudo por debajo del estimado por la petrolera para ejecutar el proyecto, es decir, US$60.
Ayer, el crudo liviano de bajo contenido sulfuroso para entrega en dos meses cerró con una alza de 12 centavos, a US$43,67 el barril, en la bolsa de materias primas de Nueva York. Hace un mes, la cotización cayó a menos de US$35 por barril.
El petróleo sigue muy por debajo del nivel mostrado en el 2008, cuando llegó, a mediados de julio, a US$147 por barril.