Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook

PUNTO DE VISTA

Qué tenemos y qué hacer

Por Carlos M. Adrianzén. Economista*

Tenemos un plan anticrisis. Tenemos ministro nuevo. Tenemos un TLC con la nación más rica del planeta. Tenemos un presidente comprometido en comunicarnos que podemos seguir creciendo. Tenemos hasta una redundante --y potencialmente peligrosa--comisión congresal anticrisis. Y, por encima de todo esto --no es bueno dejar de reconocerlo--, tenemos mucho miedo. Por más que aún continuamos creciendo y la inflación se reduce (de la mano con indicios parciales de menores inyecciones de liquidez), lo concreto es que el grueso de los peruanos vive hoy asustado. Todos quieren saber cómo protegerse de la inminente crisis que visualizan continuamente por televisión, periódicos e Internet.

En este ambiente es bueno ponderar qué cosas puede hacer cada uno de nosotros. En primer lugar, acordémonos de la primera vez que nos salvamos de ser atropellados: el miedo paraliza. Si ese micro, ambulancia o automóvil no nos atropelló, esto se debió a que --gracias a Dios-- nos movimos rapidito. Hoy, a nivel personal o empresarial, no es una buena idea creer que vamos a vender lo mismo que vendíamos cuando las vacas estaban bien gordas. Es necesario moverse rápido y desarrollar productos más baratos y atractivos. Nuestros competidores van a hacer todo lo posible por atraer a nuestros clientes, y nuestros clientes, van a hacer todo lo posible por gastar menos (están asustados). Gánese su fidelidad ofreciéndoles precios atractivos y percepción de valor en días que ellos ya perciben como difíciles (lleguen estos a ser difíciles o no).

En materia macroeconómica, como nación, también cometeríamos un severo error si nos quedamos quietecitos con el tipo de cambio prácticamente fijo y apostando a los discutibles poderes reactivadores de políticas fiscales y monetarias expansivas. Y cometeríamos un error aún mayor si optamos por elevar aranceles, regulaciones laborales o impuestos para proteger a alguien. Necesitamos tener bien claro el daño que nos haría perder dinamismo exportador o empeorar nuestro clima para las inversiones. Debemos tomar todas las duras decisiones que requerimos para seguir exportando y no acumular rápidamente brechas fiscales o externas.

Esto implica acciones concretas: dejar flotar el dólar (algo que puede ser traumático para los endeudados en esta moneda), y/o moderar la expansión del gasto público y el crédito. Apostar a que la crisis global no nos va a afectar --o que va a pasar velozmente-- es torpe. El norte viene complicado. Las masivas socializaciones de pérdidas privadas nunca han resuelto los problemas de fondo y siempre han esquilmado a los habitantes de a pie, tanto en el Perú como en EE.UU., Europa y Asia.

¿Qué otra cosa hacer? Pues, indudablemente, alegrarnos. Nos ha tocado vivir en tiempos interesantes. Toda crisis despierta oportunidades para el que las puede ver. Es momento de invertir en esa oportunidad que usted tanto esperó. No va a ser fácil. Los bancos prestan plata de otros (ergo: solo deberán prestarle si su proyecto tiene un flujo de caja creíble). Si usted no puede hacer esto hoy, pues dedíquese. Si usted cree que no tiene el tiempo o los recursos necesarios para hacerlo, entienda esta última recomendación: nada es imposible. Los "no" los enterramos nosotros mismos. Eso puede cambiarlo.

*UNIVERSIDAD DE SAN MARTÍN DE PORRES.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook