PUNTO DE VISTA
Por Óscar Ugarteche. Economista*
El discurso de toma de posesión del presidente Obama tuvo pocas referencias económicas y menos referencias sobre qué hacer en el futuro. Dijo: "Que estamos en medio de una crisis es algo muy asumido. Nuestra nación está en guerra frente a una red de gran alcance de violencia y odio. Nuestra economía está gravemente debilitada, como consecuencia de la codicia y la irresponsabilidad de algunos, pero también por el fracaso colectivo a la hora de elegir opciones difíciles y de preparar a la nación para una nueva era". No dijo, como Sarkozy antes, que la era de la financiarización de la economía ha terminado.
No calificó la crisis. Está asumida. La crisis es económica, financiera, ambiental y civilizatoria. No pueden consumirse las nieves de las montañas con el calentamiento global porque los bosques se destruyen. Sin bosques no hay oxígeno y en cincuenta años, si se sigue el mismo patrón productivo, la vida en el planeta estará en peligro de extinción. Esto se encuentra a una generación de distancia.
Dijo que "se han perdido casas y empleos, y se han cerrado empresas. Nuestro sistema... cada día aporta nuevas pruebas de que la manera en que utilizamos la energía refuerza a nuestros adversarios y amenaza a nuestro planeta". La verdad es que ha reforzado a Japón y a Europa, que han comenzado a poner en marcha la producción de automóviles a electricidad y gas dejando en el olvido al petróleo. Cuando el motor a combustión sea sustituido por el motor eléctrico, se habrá cruzado el "Rubicón energético". El límite entonces será el agua.
Dijo que "menos tangible, pero no menos profunda, es la pérdida de confianza en nuestro país, un temor persistente de que el declive de Estados Unidos es inevitable y de que la próxima generación debe reducir sus expectativas". Ojo con la fe ciega en el TLC.
El problema comienza cuando dice que "el estado de la economía requiere una acción audaz y rápida, y actuaremos no solo para crear nuevos empleos sino para levantar nuevos cimientos para el crecimiento. Construiremos carreteras y puentes, las redes eléctricas y las líneas digitales que alimentan nuestro comercio y nos mantienen unidos".
Con los rescates bancarios ya llevan 50% del PBI de deuda y con el costo de esto será 100% del PBI de dicho país de deuda pública. El valor del dólar, naturalmente, decaerá y la inyección de inflación es previsible. Dado el contexto deflacionario, esto puede ser una noticia no tan mala, pero ¿y si se les va de la mano como se les escapó lo financiero?
Cómo, con tan buenas escuelas de economía, pudieron llegar a esta crisis es una pregunta que ahora será respondida por ellos mismos cuando traten de salir del hoyo a la vista del mundo --sin el fondo monetario diciéndoles qué hacer ni condicionándoles el gasto público.
* INSTITUTO DE INVESTIGACIONES ECONÓMICAS DE LA UNAM.