Por Miguel Ángel Cárdenas
Pancho Fierro. Nicomedes Santa Cruz. Perico León. Mauro Mina. Cecilia Tait. Susana Baca. Octavio Santa Cruz. Teresa Izquierdo. Amador Ballumbrosio. Enrique Verástegui. ¿Por qué los afroperuanos más exitosos e influyentes se han restringido al ámbito artístico, deportivo y gastronómico? Es imposible entender la mestiza peruanidad sin el componente negro, pero ¿por qué esta sociedad que discrimina a discreción ha tenido, pese a todo, en los últimos años, un presidente cholo (definido "sano y sagrado") y, antes, un oriental (con su propio "baile del chino") y no uno negro, orgulloso de serlo?
Para decirlo con dos eufemismos: los afroperuanos han tenido un rol histórico tan neutral como neutralizado en la política. El historiador Héctor López Martínez recuerda que a fines del siglo XIX existían los negros capituleros: "Lo que hoy conocemos como ayayeros de los políticos. Y jugaban un papel importante, era gente activa y hábil. A mediados del XIX hubo un torero capeador, Esteban Arredondo, y por su fama los candidatos lo buscaban para que arrastrara gente. Lo buscó Ramón Castilla y también Vivanco. Luego había un barrio negro como Malambo que, a inicios del XX, era un fortín pierolista. Allí gritaban "Viva Piérola" más fuerte que en ninguna parte".
Pero nunca se formó un movimiento por derechos civiles con líderes emblemáticos. Como sostiene López Martínez: "Con Estados Unidos son contextos distintos, allá el negro tiene un mayor simbolismo, porque su esclavitud es la causa de la guerra civil... Abraham Lincoln consigue su libertad, pero quedan rezagados hasta la década del 60, con la lucha de Luther King. Se puede decir que han alcanzado en apenas 40 años el lugar que tienen".
Esos 40 años que la coyuntura peruana no tiene son analizados en documentos del único movimiento negro con ambición política en el Perú: Asonedh: Asociación Negra de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos. Su presidente, el abogado Jorge Ramírez, se sobresalta en entusiasmo por Obama y asume en embrión la posibilidad de formar un partido político "por la inclusión social". Obama ha sido un acicate global: "Estoy seguro de que en el Perú los partidos políticos van a tratar de convocar a algunos dirigentes negros más o menos connotados en sus filas en las próximas elecciones".
El problema de la inexistente organización política "con color", para Ramírez se debe al racismo soterrado: "Se ha hecho parte del modus vivendi, la mayoría lo soporta o se adapta". Y también a los criterios señoriales de los partidos políticos: "Solo tienen propuestas inclusivas Perú Posible que creó el Indepa y los grupos de izquierda, el Apra no".
En Latinoamérica ni Brasil --que luce tanta influencia africana-- ha elegido a un presidente negro, aunque acaba de tener un ministro de Cultura como Gilberto Gil y una encuesta dice que el 84% de brasileños votaría por un afrodescendiente. Para Ramírez: "El ejemplo es Colombia, en donde se luchó por una ley que obliga a que haya una cuota de congresistas negros. En el Perú no hay estas leyes y somos el 10% de la población". Lo primero sería que se publicite la figura del intelectual negro, ¿por qué no existe? "El sistema hace que nos sintamos autolimitados. No existen muchos negros profesionales. Y los que hay se blanquean con cargo y dinero".
El racismo puede ser contradictorio en la palestra de los favores populares. ¿No es el Señor de los Milagros la mayor festividad católica y el Alianza Lima --que por cierto nunca ha tenido un presidente moreno-- el equipo del pueblo? El fenómeno religioso y deportivo no ha calado en la política. En el ámbito de las percepciones es reveladora la encuesta de diciembre del año pasado del Instituto de Opinión Pública de la PUCP. Ante la pregunta: "¿Por sus antepasados y de acuerdo a sus costumbres, usted se considera...?"; solo el 2% de la población urbana en el país se autopercibe negro, mulato o zambo.
NEGRITUD EN DEBATE
Cenaida Uribe, la actual congresista nacionalista, descree de la seriedad del color: "Más allá de razas es un tema de capacidad, lo mismo que pasa en Estados Unidos... Sería autodiscriminarnos, no hay ninguna diferencia". ¿Nunca ha sufrido discriminación? "No. Pensar que en el Perú hay racismo, no".
Hace dos años llegó al Perú John Thomas III, uno de los jóvenes líderes negros estadounidenses más resaltantes, formado en la escuela donde estudiaron Martín Luther King y el director de cine Spike Lee. Vino a brindar talleres de políticas públicas en las comunidades afros de Lima (donde está la mayoría), Chincha (hoy solo son el 40% de la población) y Morropón (aquí se encuentra la primera comunidad que se autodeclara orgullosamente afrodescendiente).
Entrevistado por la sección Contracorriente de este Diario se indignaba: "En mi país la discriminación era legal, los negros eran casi enjaulados. Pero allá usted podía ser un médico negro como mi padre, de Harvard, y tenía que trabajar solo en un hospital negro; pero por lo menos teníamos médicos, ¡en el Perú qué médico negro hay! En mi país podíamos ver las señales de la discriminación; aquí había una fuerte, pero sutil... (Por eso, pese a que) el movimiento del Perú es el más antiguo de América Latina, han tenido organizaciones negras desde 1886, la madurez política nunca ha surgido".
Se trataría de un proceso según Fernando Tuesta, precisamente experto en procesos electorales, quien dice que el fenómeno Obama no fue un salto, sino un paso alto: "Allá hay negros alcaldes, gobernadores, empresarios exitosos, con Colin Powell en las fuerzas armadas y después Condoleezza Rice en la secretaría de Estado, con un imaginario en Hollywood y, por ejemplo, en la exitosa serie '24'".
¿Y aquí? Nuestro imaginario en las finanzas, las fuerzas armadas, el cine (el desaparecido Fernando Espinoza del grupo Chaski era una gran esperanza) y la televisión lo dice todo. Para finalizar, otra provocación: ahora que en el mundo se especula con un Papa negro, ¿tendremos alguna vez un cardenal afroperuano?