ESCRITOR. Por supuesta delación en los años 50
PRAGA [EFE]. El escritor francés de origen checo Milan Kundera no demandará por difamación al semanario "Respekt" por haber publicado el pasado octubre un artículo sobre una supuesta delación que hizo en los años 50 a la policía política comunista.
"El señor Kundera no irá a los tribunales contra 'Respekt'. No comentará las razones, pero debo subrayar que esto no se debe a que se sienta culpable en el sentido como lo apuntó 'Respekt'", indicó hoy al diario "Mlada Fronta Dnes" el representante del escritor y director de la agencia Dilia, Jiri Srstka.
DE ESPÍAS
El autor de "La insoportable levedad del ser" era en 1950, al inicio del régimen totalitario comunista, delegado de la residencia estudiantil de Praga donde iba a pernoctar un espía occidental, Miroslav Dvoracek.
Este fue detenido y acusado de traición por el Estado checoslovaco, por lo que fue condenado a 22 años de prisión, de los que terminó por purgar 14 haciendo labores de fuerza en minas de uranio.
El historiador Adam Hradilek, del Instituto para el Estudio de los Regímenes Totalitarios (USTRCR), y el periodista Petr Tresnak, de "Respekt", firmaron un reportaje, titulado "La delación de Milan Kundera", que tuvo un gran impacto mediático dentro y fuera del país centroeuropeo.
En este se le acusa a Kundera de haber colaborado con las fuerzas fascistas de la época al haber entregado información a la policía comunista acerca del arribo y la labor clandestina de Miroslav Dvoracek. Aunque se dio a conocer un reporte policial que lo sindicaba, no se ha podido hasta hoy comprobar la veracidad de dicho texto, entre otros archivos. Por el otro lado, los pocos testigos de la época dudan de que Kundera tuviera algo que ver con este hecho. Cabe destacar, además, que once escritores de fama internacional, entre ellos los premios Nobel Gabriel García Márquez, Nadine Gordimer y Orhan Pamuk, además de Salman Rushdie, Juan Goytisolo o Jorge Semprún, mostraron su apoyo al autor checo, que negó la acusación y exigió una disculpa de la revista.
El dueño del prestigioso semanario, el influyente industrial Zdenek Bakala, secundó la postura de la redacción, encabezada por Milan Simecka, quien consideró desde el principio que la petición de disculpa no tenía base ni fundamento.