CINEASTA. En camino a los premios de la Academia
PARÍS [EFE]. El director David Fincher, director de la película "El curioso caso de Benjamin Button", nominada en 13 categorías a los premios de la Academia, (entre ellos mejor dirección y mejor actor con Brad Pitt), considera que realiza cine independiente porque no está sometido al yugo de la industria como "negocio de comida rápida", explicó.
"Me gusta pensar que el trabajo que hago es, de alguna manera, cine independiente porque hago lo que quiero", asegura un cineasta que encontró un espacio entre los grandes nombres del celuloide contemporáneo a partir de 1995, cuando estrenó la película "Seven", en la que también contó con su actor fetiche: el cotizado Brad Pitt.
Recostado en el sofá de la suite de un lujoso hotel en el centro de París, Fincher, que tiene a sus espaldas 47 años de vida y una carrera respaldada por títulos como "El club de la pelea", "El juego" o "Zodiaco", intenta diferenciar su trabajo de los filmes más simplistas del cine de Hollywood, a pesar de haber contado con un presupuesto de 150 millones de dólares para su más reciente largometraje.
"Sé que tendemos a simplificar todo, a reducirlo, y lo odio. Tiene que haber espacio para otro tipo de experiencias", asegura un creador que valora que en otras partes del mundo, como en Europa, se haga un cine muy diferente al estadounidense.
Corpulento, con los dedos apoyados sobre la sien y la mandíbula, este nativo de Denver (Colorado), explica que siempre se producen discusiones en las que los ejecutivos piden que se reduzca el metraje de las cintas.
"Recuerdo que Alan F. Horn (el presidente de la Warner Bros) me dijo: 'Me gusta la película pero llevo corbata y por eso te voy a tener que pedir que la hagas más corta'. Creo que era una forma dulce de hacerlo y tenía razón. Entonces corté unos seis minutos".
Con ropa negra informal y unas gafas colgadas del pico de su jersey, Fincher se muestra como un hombre reflexivo y socarrón en la mayoría de sus respuestas: "A la gente que no le gustan las películas de más de dos horas y media... no puedo disculparme".
"El curioso caso de Benjamin Button" quedó en 2 horas y 44 minutos en los que su personaje principal, un hombre que nació anciano y que rejuvenece a medida que pasa el tiempo, recorre su vida al revés a lo largo de un trabajo en el que se ha cuidado hasta el más mínimo detalle para alcanzar un buen nivel visual.
TRABAJO PLACENTERO
En tanto, Brad Pitt exigió interpretar todas las edades de Benjamin Button para participar en la película, algo que requirió de un sólido apoyo tecnológico, pero que no varió demasiado la manera de trabajar del director.
"Creía que iba a ser mucho más desconcertante, pero resultó más fácil y placentero de lo que imaginaba. Fue como si estuviera jugando", explica Fincher, quien afirma que lo más complicado al reemplazar la cabeza de alguien fue "respetar siempre la distancia entre sus ojos y la clavícula".
El responsable del envejecimiento ficticio de uno de los actores más deseados del mundo y al que conoce desde hace 19 años, bromea diciendo que en lo único que ha cambiado Pitt en estos años es en que "ahora es mucho más guapo". "Es tan buen actor, tan curioso y tan dedicado como siempre, solo que tiene más confianza y está más relajado. Está más dispuesto a arriesgarse y humillarse que nunca y eso es bueno porque muchas personas se sienten cada vez menos confiados a medida que se hacen más y más famosos", dice de paso, cansado de que le pregunten sobre el marido de Angelina Jolie.
En el horizonte cercano de Fincher, se perfilan las doradas y preciadas estatuillas del Óscar, premios que se entregarán el próximo 22 de febrero en Los Ángeles, nominaciones que nunca había disfrutado y a la que intenta restar importancia.
"Un amigo, me preguntó: '¿Estás sorprendido por la nominación para los premios DGA (Sindicato de Directores de Estados Unidos)?' .Le dije que sí y contestó: '¿De verdad? Es un año tan malo para las películas'".