Por Ricardo González Vigil
Podríamos mencionar varias antologías valiosas de la poesía hispanoamericana contemporánea, algunas especialmente relevantes (verbigracia, las de Juan Gustavo Cobo Borda y Jorge Rodríguez Padrón), pero acaso ninguna esté tan bien estructurada, con tantos poemas verdaderamente memorables, como la que han compuesto Ángel Esteban y Ana Gallego Cuiñas. De dimensión monumental, agradablemente espaciosa, todos los poemas dan inicio a página y no se suceden inmediatamente si hay todavía en la página sitio que aprovechar. Todo a la altura del prestigio del sello editorial Visor Libros.
Así como la importante "Las ínsulas extrañas / Antología de poesía en lengua española, 1950-2000" (2002), confeccionada por José Ángel Valente (director del proyecto), Blanca Varela, Andrés Sánchez Robayna y Eduardo Milán, se propuso continuar la selección en el año que se detuvo la legendaria antología "Laurel"; "Juegos de manos" de A. Esteban y A. Gallego Cuiñas ha sido concebida como una continuación de un hito en la tarea de fijar las grandes voces de Hispanoamérica: "Antología de la poesía hispanoamericana contemporánea" (1971) de José Olivio Jiménez, quien llega hasta poetas nacidos en 1914. "Juegos de manos" abarca desde los nacidos en 1915; los más jóvenes corresponden a 1947-1951.
Con todo lo notable que fue la muestra de J. O. Jiménez, resultaba increíble que solo figurara un peruano (Vallejo, obvio), habiendo varios mexicanos, argentinos, cubanos y chilenos. Felizmente Esteban y Gallego no han "continuado" ese 'ninguneo' a los peruanos: acogen a 7 (Javier Sologuren, Jorge Eduardo Eielson, Blanca Varela, Carlos Germán Belli, Rodolfo Hinostroza, Antonio Cisneros y Marco Martos), uno menos que los dos países más presentes (Cuba y México), siguiéndole con 5 Argentina, Chile y Uruguay. Más aun: el título "Juegos de manos" se basa en el de un poema del peruano Marco Martos. Y uno de los poemarios más elogiados en las apreciaciones generales es peruano: "una estética del fragmento, cuyo primer ejemplo eximio es el poemario Contra Natura (1970) de Rodolfo Hinostroza" (p. 18).
Pero ningún libro es perfecto, peor si se trata de algo tan discutible como es una antología. No solo no menciona al general Velasco al hablar de los cambios sociales (p. 15), sino que lo reduce al giro dictatorial de 1974 como si iniciara entonces su gobierno (p. 17). Y, teniendo en cuenta que hay autores nacidos en 1947-1951, resulta grave la ausencia de José Watanabe y Enrique Verástegui.
4 58 poetas
El subtítulo resulta preciso: "Antología de la poesía hispanoamericana de mitad del siglo XX". Lo puntualiza el prólogo: "Hemos seguido un criterio temporal a la hora de elegir a los autores desde aquellos que nacieron en 1915 hasta los que su nacimiento roza los umbrales de la década que divide en dos el siglo pasado". Va desde el puertorriqueño Francisco Matos Paoli (nacido en 1915) hasta el chileno Raúl Zurita (1951). Una muestra suculenta: varios poemas de cada uno de los 58 autores (11 son mujeres), totalizando 1.176 páginas, de las cuales 191 ocupa el esclarecedor estudio preliminar.