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PUNTO DE VISTA

Ecuador: restricción de importaciones

Por Jurgen Schuldt. Economista*

Acaban de cumplirse nueve años desde que Ecuador adoptara la dolarización, en su desesperación por acabar con la perspectiva de una hiperinflación (1999: 75%; 2000: 95%), en un entorno recesivo (decrecimiento económico del 7% en 1999), con un tipo de cambio en caída libre (1999: devaluación del 70%) y quiebras bancarias generalizadas. Sin embargo, tras la sustitución plena y abrupta del sucre por el dólar siguió la volatilidad del crecimiento, la inflación casi todos los años fue superior a la de EE.UU. y hoy en día, dado que el modelo se fundamentaba en un alto precio del petróleo, el esquema está haciendo agua por todos lados. Tanto así que desde hace tres meses se habla de desdolarizar la economía --parte del plan de gobierno del actual régimen-- para retornar a una nueva moneda nacional. Pero las condiciones no están dadas, precisamente por la caída estrepitosa del precio del crudo, por las elecciones generales ad portas (abril 26) y por un amenazante déficit de la balanza de pagos.

Cercenadas de jure las posibilidades del Gobierno para enfrentar los problemas por medio de políticas monetaria y cambiaria para sanear el déficit comercial del 7,2% del PBI para el 2009, este ha iniciado --desde el 15 de enero-- un programa de limitación de importaciones de bienes de consumo, esperando reducirlas en casi US$1.500 millones. El año pasado habían crecido en 35%, al pasar de US$12.900 millones a US$17.400 millones.

Son tres los mecanismos que se han impuesto para recortar las importaciones. En primer lugar, se aumentarán aun más los aranceles a 70 subpartidas, en 30% y 35%, con lo que se reducirían importaciones por US$230 millones (y el fisco recaudaría casi US$500 millones). Entre esos productos destacan los aparatos eléctricos, licores, celulares, muebles y artículos de belleza. Segundo: tres tipos de aranceles específicos: US$10 por par (36 subpartidas) para calzado; US$0,10 por kilo para dos partidas menores; y US$12 por kilo (255 subpartidas) para textiles y ropa, con lo que se reducirían las importaciones en US$280 millones (ingreso fiscal esperado: US$240 millones). Finalmente, lo que afectará a 270 subpartidas, se han reducido los cupos de importación respecto a los efectivamente realizados el 2008 en US$940 millones para una serie de productos: en 35% para CD (Ecuador ensambla vehículos) y 30% para animales, frutas, dulces, perfumes, detergentes, etc.

Por experiencia propia y ajena, en este país sabemos que esas medidas crearán más problemas de los que resolverán: a pesar del traslado masivo de personal a las fronteras, la corrupción tendrá un nuevo campo de acción (solo en la frontera con Colombia hay 27 pasos para introducir mercadería subrepticiamente); las retaliaciones (represalias) de otros países, especialmente de los vecinos, no se hará esperar, en tanto se vulneran acuerdos internacionales (OMC, CAN, Aladi y acuerdos de complementación y alcance parcial); la esperada sustitución de importaciones quizás se dé en algunos casos, pero no será efectiva y menos en un corto plazo; el impacto fiscal será mínimo y la inflación aumentará, así como el desempleo. Es probable, por tanto, dadas las evaluaciones trimestrales que una comisión ad hoc realizará, que tales medidas no duren más de medio año.

*PROFESOR DE LA U. DEL PACÍFICO

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