NUEVA YORK [AGENCIAS / EL COMERCIO]. "Lo adorábamos. No hubo ningún escritor más importante para el alma del 'The New Yorker' que John. Se hace muy duro imaginar las cosas sin él...". Así de claro y sentido es el testimonio de David Remnick, editor de la prestigiosa revista en la que colaboraba el escritor. "Aunque su carrera trascendiera más allá de cualquier medio, a él le encantaba seguir escribiendo para esta revista semanal y ser parte de una empresa a la que se unió cuando era muy joven", señaló ayer su colega y amigo.
En tanto, John Kerry, senador por el estado de Massachusetts, que fue la casa adoptiva del escritor, señaló: "Updike tiene para siempre asegurado un lugar entre los grandes literatos de Estados Unidos, así como el hueco especial que tiene en cada corazón de los 'fans' de Red Sox por su magnífica 'Hub Fans Bid Kid Adieu' (un original artículo publicado por Updike sobre el mundialmente conocido equipo de béisbol).
Por su parte, la autora Joyce Carol Oates, amiga de Updike, dijo que había "una luminosidad en el estilo de John que era simplemente extraordinaria. También tenía un maravilloso, cálido y simpático sentido del humor que la gente no percibía".
"Pese a que se hizo conocido por sus crónicas de comportamientos pecaminosos en los suburbios estadounidenses en la década del 50 --en las que abundaban oportunidades, dudas y hasta el autodesprecio--, durante toda su vida también mantuvo una profunda, aunque titubeante religiosidad", señaló el editor de la BBC en Estados Unidos, Justin Webb.
Updike, quien murió la mañana del martes a los 76 años tras caer en la batalla contra un cáncer de pulmón, era considerado uno de los mejores escritores estadounidenses actuales, un cronista del desencanto vital de la América de la clase media. En una carrera literaria de más de medio siglo, publicó numerosos relatos cortos, ensayos, poesías y 25 novelas, incluida la famosa serie "Rabbit", que le valió dos premios Pulitzer (1982 y 1991), con el personaje Harry 'Conejo' Angstrom ("Corre Conejo", "El regreso del Conejo", "Conejo es rico", "Conejo en paz"). En 1968, su libro "Couples" ("Parejas") desató controversias, al describir los cambios de costumbres de la liberación sexual en Estados Unidos mediante una fina observación de la complejidad humana detrás de las apariencias.
En la edición de ayer del diario "El País" de España, el destacado escritor español José María Guelbenzu da testimonio de este coloso de las letras estadounidenses: "Sí, algún día tenía que morirse, pero a los lectores de literatura americana de la segunda mitad del siglo pasado, John Updike nos parecía un dios permanente. Era un narrador por antonomasia, un escritor que poseía una extraña dulzura surgida de las manos de alguien con una mirada aguda y transparente sobre la sociedad americana de posguerra".
LECTORES PERUANOS
Los escritores peruanos Alonso Cueto, Iván Thays, Gustavo Rodríguez y el crítico Julio Ortega comentaron a El Comercio la importancia del autor para las letras estadounidenses (ver recuadro). Sin embargo, es Fernando Iwasaki, escritor peruano radicado en España, quien aporta la mirada más humana y cariñosa para el desaparecido escritor. "Para mí era uno de los dos escritores estadounidenses vivos que más admiraba (el otro es Philip Roth). En estos días me había acordado de él, porque nuestro perro está agonizando y Updike ha escrito uno de los poemas más conmovedores que he leído sobre la muerte de un perro: 'Dog's Death'. Hace un par de años le pedí autorización para publicar en 'Renacimiento' cuatro microrrelatos suyos y me la concedió encantado. Creo que estos dos trazos lo pintan como un escritor muy humano y además generoso, y así lo recordaré", dijo.