9:49 |La manifestación quiere recorrer los 300 kilómetros que separan Lahore de Islamabad, capital de Pakistán
Islamabad, Pakistán (DPA).- La lideresa opositora paquistaní Benazir Bhutto rompió todo contacto con el presidente Pervez Musharraf debido a la imposición del estado de excepción, al tiempo que anunció que seguirá adelante con su "Marcha por la Democracia" prevista para mañana. "Decimos no a más conversaciones", afirmó hoy lunes Bhutto desde Lahore, este del país. "Es un cambio en mi política hasta ahora. No podemos trabajar con alguien que suspende la Constitución, impone el estado de excepción y reprime a la justicia", dijo a sus seguidores del Partido Popular de Pakistán (PPP) en la víspera de la marcha, que aseguró se realizará pese a la prohibición del derecho de reunión.
La marcha aspira a recorrer los aproximadamente 290 kilómetros que hay desde Lahore a la capital, Islamabad. "Manifestarnos es nuestro derecho político, y nadie nos lo podrá robar", dijo Yehangir Badar, dirigente del PPP. Se desconoce si las autoridades permitirán mañana la marcha de Bhutto. El viernes pasado le impidieron encabezar una protesta poniéndola un día en arresto domiciliario. Además del restablecimiento de la Constitución y de los jueces destituidos, Bhutto exige la liberación de miles de opositores que fueron detenidos y la renuncia de Musharraf al frente del Ejército.
El domingo, Musharraf dijo que las elecciones parlamentarias se celebrarán el 9 de enero tal como estaba previsto, pero no dio a conocer una fecha para el fin del estado de excepción. Bhutto saludó la noticia de los comicios, pero afirmó que el gesto no es suficiente. La ex primera ministra negoció en los pasados meses con Musharraf una fórmula para repartirse el poder y logró del presidente la garantía de que no sería perseguida legalmente en Pakistán -donde estaba acusada de corrupción- a su regreso de su autoexilio, que se produjo el 18 de octubre. El día en que volvió a pisar Pakistán tras ocho años hubo un atentado contra su convoy en Karachi, que dejó casi 140 muertos.
Mientras tanto, el gobierno de Pakistán afirmó hoy que sus armas nucleares son plenamente seguras y no hay riesgo de que acaben en manos equivocadas, respondiendo así a los temores estadounidenses por la actual situación de inestabilidad en el país. "Nuestras instalaciones estratégicas son tan seguras como las de cualquier otro país con armas nucleares", dijo el vocero del Ministerio del Exterior, Mohammad Sadiq, en una rueda de prensa en Islamabad.
Pakistán es un aliado clave de Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo. Estados Unidos teme por la seguridad del arsenal nuclear paquistaní no sólo debido a la inestabilidad actual del país, sino también por las operaciones de la red terrorista Al Qaeda en las zonas tribales del país. Se cree que Pakistán ha acumulado material para unas 90 armas nucleares desde que llevó a cabo su primera prueba, en 1998, después de que su archirrival indio adquiriera la capacidad nuclear. Pero la gestión de este arsenal ha sido cuestionada desde que en 2004 salió a la luz que el padre del programa nuclear, Abdul Qadir Khan, vendió en secreto tecnología al extranjero, presuntamente a Corea del Norte, Irán y Libia.
Por otra parte, tras el decreto del estado de excepción, el Ejército está actuando de forma masiva contra los extremistas. Helicópteros de combate bombardearon hoy posiciones de simpatizantes de los talibán en el valle de Swat, en el noroeste del país, informó el vocero militar Waheed Arshad. "Se darán todos los pasos necesarios allí, ya que el Ejército tiene el papel dominante en Swat", dijo. Según el gobierno, antes del estado de excepción el Ejército no estaba autorizado a apoyar a las tropas paramilitares en Swat y otras regiones en crisis. "Nos aseguraremos que el extremismo sea vencido en la zona y de que los criminales se enfrenten a la justicia", aseguró Arshad. No se informó de bajas en las operaciones de hoy.