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Más de la mitad de la población de Bolivia paralizó en rechazo de la nueva Carta Magna

20:15 | La protesta en seis de los nueve departamentos del país estuvo marcada por la tranquilidad, el bloqueo de avenidas y el cierre casi total del comercio

SANTA CRUZ. (Reuters) - Más de la mitad de la población de Bolivia paralizó el miércoles en protesta contra la nueva Constitución impulsada por el presidente Evo Morales, en un nuevo enfrentamiento por el proyecto que pretende refundar al país más pobre de Sudamérica.

La protesta, que fue levantada por seis de los nueve departamentos de Bolivia y estuvo marcada por la tranquilidad, el bloqueo de avenidas y el cierre casi total del comercio, busca impedir que el Gobierno izquierdista avance con una carta magna que ya fue aprobada en general el pasado fin de semana.

La polémica luz verde al texto que otorgó la Asamblea Constituyente, que sesionó en un liceo militar en la ciudad colonial de Sucre, a unos 700 kilómetros al sur de La Paz, se dio en medio de violentas protestas que dejaron muertos y heridos.

"Aquí no hubo violencia, porque no queremos darle motivos al Gobierno para que nos acuse a nosotros de violencia", dijo Marcos, un ferviente partidario del paro que paseaba junto a sus dos pequeños hijos por la plaza central de Santa Cruz, tradicional lugar de mítines políticos en la ciudad.

Junto con rechazar el texto legal, la rica liga de provincias opositoras controladas por la derecha pretende reinstalar en la discusión pública sus ambiciones de autonomía del poder central, cuya sede, La Paz, está ubicada en la empobrecida región occidental del país.

Los líderes de la movilización, reunidos en Santa Cruz, han calificado la protesta como un éxito, ya que pudieron detener la actividad casi total de los departamentos de Santa Cruz, Beni, Chuquisaca, Tarija y Pando y, en menor medida, en Cochabamba.

Estos departamentos concentran más de la mitad de la población y gran parte de su economía.

Sin embargo, se espera que anuncien nuevas medidas de presión más tarde.

El mandatario quiere ver sancionada la nueva Constitución a más tardar el 14 de diciembre.

En la noche del martes, el oficialismo se anticipó al paro regional y aprovechó la ausencia de legisladores opositores en el Congreso, cercados por grupos de apoyo a Morales, para dictar dos polémicas leyes, lo que pareció un abierto desafío a sus contrincantes.

En una de ellas, el Congreso dominado por oficialistas aprobó la creación de una pensión universal de vejez, resistida por las regiones opositoras porque se pagará en parte con un recorte de ingresos de un impuesto a los hidrocarburos que recibían los departamentos.

Mediante la otra ley se autoriza que la Asamblea Constituyente sesione en cualquier lugar del país y no sólo en Sucre, la capital legal de Bolivia, donde las deliberaciones estuvieron paralizadas por más de tres meses a causa de protestas locales.

"El paro es contra la Renta Dignidad (pensión de vejez), contra este proceso de cambio, el nuevo modelo económico, contra la nacionalización de los recursos naturales; el paro en el fondo es para defender ese modelo neoliberal que ha hecho tanto daño al país", dijo Morales ante cientos de simpatizantes en las afueras del palacio presidencial en La Paz.

Las medidas legislativas de última hora del Gobierno enfurecieron a los líderes de la región rebelde, que no escatimaron en calificativos para Morales.

"No podemos permanecer impávidos ante lo que es una democracia al borde del abismo por la instalación de un régimen tiránico (...) Se cayó el disfraz, (porque Morales quiere) perpetuarse en el poder a través de la Asamblea Constituyente", dijo Jorge Quiroga, ex presidente y uno de los dirigentes que llamaron al paro.

ACATAMIENTO GENERAL EN SANTA CRUZ

Las calles de Santa Cruz, ciudad oriental constituida en la más rica del país, permanecieron el miércoles desiertas en un acatamiento casi absoluto del paro, en el que sólo se observaban algunos incidentes aislados, como un ataque a unos comerciantes para obligarlos a cerrar en la periferia.

"Yo abrí sólo para venderle pan a mi vecino, pero también estoy completamente con el paro. Lo que está haciendo el señor Morales es imponer por la fuerza lo que no puede ganar con votos", dijo Dolly Taborga, dueña del único almacén abierto en el barrio céntrico en las primeras horas de la mañana.

Mientras un helicóptero sobrevolaba la ciudad, que por el silencio imperante se oía desde muchos lugares, los canales de televisión y radio transmitieron su programación regular, aunque con interrupciones para dar cuenta del avance de la paralización.

En las avenidas de acceso a la ciudad, grupos de jóvenes lanzaron piedras y troncos sobre el pavimento para impedir el paso y, si la situación lo permitía, exigir un peaje.

En los otros cinco departamentos en huelga, la situación fue similar, según los medios locales.

Sin embargo, en Cochabamba, donde la paralización fue acatada a medias, hubo algunos roces entre partidarios y opositores a Morales que fueron dispersados por la policía.

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