8:53 | Se trata del ataque más mortífero en los últimos meses en Iraq. Unas 125 personas resultaron heridas
Bagdad (EFE).- Un triple atentado con coches bomba en Amara, al sur de Bagdad, causó hoy unos 42 muertos y 125 heridos en el ataque más mortífero de los últimos meses en Iraq, perpetrado dos semanas antes de la retirada de las tropas británicas de la vecina Basora.
Según fuentes policiales, muchas de las víctimas son mujeres y niños, que fallecieron por tres estallidos casi consecutivos, ocurridos en plena hora punta de la mañana en la calle del Tigris, en el centro de la ciudad, 350 kilómetros al sur de Bagdad.
El primer coche bomba explotó cerca de un cine, mientras que el segundo lo hizo en un mercado y el tercero en un aparcamiento, situado en esa misma calle, repleta de locales comerciales.
Las explosiones ocasionaron abundantes daños materiales en varios vehículos y edificios colindantes, apuntaron las fuentes, que explicaron que un amplio dispositivo policial acordonó la zona, mientras que los muertos y heridos eran trasladados a varios hospitales de la ciudad.
Este atentado rompe la calma relativa que se vivía en Iraq desde hace unos tres meses con el descenso de la violencia, aunque en la última semana se habían registrado algunos ataques aislados.
Al atentado de Amara se sumó hoy otro en Bagdad, en el que al menos cinco personas murieron y otras 13 resultaron heridas por la explosión de un coche bomba en el este de la ciudad.
Mientras, el primer ministro, Nuri al Maliki, pronunciaba una conferencia en la cercana ciudad de Basora sobre la reconstrucción del puerto de esa localidad en la ribera de Shat al Arab, desembocadura de los ríos Tigris y Eúfrates que descienden en un sólo cauce hacia el Golfo Pérsico. En la reunión estaban presentes un buen número de ministros iraquíes y diplomáticos extranjeros, indicaron fuentes oficiales iraquíes.
Un analista político, que no quiso ser identificado, dijo que "las explosiones son un mensaje al gobierno de Maliki de que la insurgencia es todavía fuerte frente a las informaciones que dicen que la violencia ha descendido en los últimos meses". Para el experto, el atentado es "una señal clara" de que los ataques van a aumentar, sobre todo, en zonas chiíes, después de la calma de los últimos tres meses.
El ataque se produjo también dos semanas antes de que las tropas británicas traspasen el control de la vecina provincia de Basora a las fuerzas de seguridad iraquíes, tal y como anunció hace tres días durante una visita sorpresa a Iraq el primer ministro británico, Gordon Brown.
La medida implicará que los 4.500 soldados británicos desplegados en la zona se centrarán en el entrenamiento de las fuerzas iraquíes locales, antes de que el número de militares del Reino Unido se reduzca a 2.500 en la próxima primavera.