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Fujimori dice que no sabía que vivía al costado de criminales en el Pentagonito

7:45 | El ex presidente aceptó que Montesinos le reveló la existencia de un grupo de exterminio al interior del Ejército

Por Óscar Castilla C.

Luego de un intenso interrogatorio, el extraditado Alberto Fujimori confesó ayer que conocía de la existencia de un grupo de exterminio en las entrañas del Ejército desde 1993, varios meses después de que se produjera, en julio de 1992, la ejecución de nueve estudiantes y un profesor de la Universidad La Cantuta .

"El señor (Vladimiro) Montesinos me dijo que un grupo del Ejército, en el que estaban (Santiago) Martin Rivas y otros, habría cometido el crimen de La Cantuta", reveló Fujimori durante la cuarta audiencia pública del juicio que tiene pendiente por presuntas violaciones de los derechos humanos durante su régimen.

Indicó que Montesinos le confesó esto mientras se había iniciado una investigación en el Congreso a raíz de esa masacre.

Fujimori, sin embargo, aclaró que su ex asesor nunca le comunicó que ese comando del Ejército estuviera detrás del asesinato de 15 personas en un viejo solar de Barrios Altos en noviembre de 1991.

"Luego de este crimen (la matanza de Barrios Altos), yo cité a Montesinos y al ex ministro de Defensa Víctor Malca (actualmente prófugo), quienes me negaron de manera tajante la existencia del grupo Colina", advirtió Fujimori durante el documentado interrogatorio al que fue sometido por el fiscal supremo adjunto Avelino Guillén.

En otro momento, el ex presidente confirmó que solo el 'Doc' era su intermediario con las Fuerzas Armadas y que, además, era la única persona que le informaba sobre temas de inteligencia.

Fujimori también arrancó algunas sonrisas al contar cómo se enteró de las ejecuciones en Barrios Altos. "La mañana siguiente al crimen me enteré gracias a RPP, ya que entonces una de mis fuentes era la radio. Malca y Montesinos, por otra parte, me dijeron que podrían ser terroristas los causantes del hecho", señaló.

El acusado por homicidios, lesiones graves y secuestros afirmó que no sabía "que vivía al costado de criminales en el Pentagonito". De esta forma hizo referencia a los meses que pasó junto con su familia en la sede de la Comandancia General del Ejército.

El extraditado, que admitió que la masacre de Barrios Altos afectó su gobierno por ser un hecho execrable, en todo momento se negó a aceptar que emitía órdenes que luego debían ser ejecutadas por el Ejército y continuó repitiendo que él solo daba directivas.

De otro lado, fuentes judiciales informaron que el cuestionado fiscal supremo José Peláez Bardales volvería a interrogar a Fujimori mañana miércoles, a pesar de la floja actuación que tuvo la semana pasada en el juicio oral.

Por si fuera poco, en los últimos días el mismo fiscal Peláez ha revelado que hace pocos años fue abogado del general EP Carlos Indacochea y del general PNP Fernando Gamero, quienes son juzgados por corrupción.

Si Peláez se reincorpora, el fiscal Avelino Guillén dejará el interrogatorio a medias, ya que a Fujimori solo falta preguntarle sobre las leyes de amnistía que favorecieron a los integrantes del grupo Colina y sobre los secuestros del periodista Gustavo Gorriti y del empresario Samuel Dyer en los sótanos del Pentagonito.

AL GRANO
AVELINO GUILLÉN. FISCAL SUPREMO ADJUNTO PARA EL CASO FUJIMORI
Posición de la fiscalía se ha consolidado

4¿Cuál es su impresión sobre la cuarta audiencia pública?
La sesión fue interesante ya que el acusado Fujimori no salió con la pierna en alto, tal como ocurrió la semana pasada.

4Fujimori parece menos exaltado.
Según la óptica de la fiscalía, han ocurrido dos cosas en este juicio. Primero, hemos consolidado y recuperado el dominio de escena y el control del proceso, así como el liderazgo con la finalidad de probar nuestra tesis acusatoria en contra de Fujimori. Segundo, se ha recuperado el principio de autoridad con ayuda de la sala (que preside el vocal César San Martín) y el inculpado ya no cruza las piernas, ni coloca los brazos en la cintura y tampoco se ríe en la cara del fiscal. Fujimori ha entendido que se encuentra en calidad de procesado y que debe guardar un respeto por la imagen del Ministerio Público a pesar de ser un ex presidente.

4¿Le ha llamado la atención, pero sin necesidad de humillarlo?
Así es. Fujimori puede estar procesado y en prisión, pero en la fiscalía respetamos su dignidad y su condición de ser humano. Esto se ha visto en la televisión y de manera pública.

4¿Se ha probado la responsabilidad de Fujimori en estas primeras audiencias?
Hemos cumplido con uno de los objetivos, que era demostrar que Vladimiro Montesinos tenía un gran poder durante el régimen del acusado. Él era el jefe real del SIN y el intermediario entre Fujimori y las Fuerzas Armadas. Recuerde que el procesado dijo que tenía recelo del mundo militar y que incluso estuvo a punto de no jurar (al cargo en 1990). Utiliza la misma tesis para justificar el pago de los US$15 millones a Montesinos por concepto de CTS. Sobre este caso, Fujimori indicó que si no le entregaba ese dinero su ex asesor le daba un golpe de Estado. De otro lado, Fujimori ha aceptado que desde 1993 conocía de la existencia del comando de aniquilamiento.

DEL CONSULTOR
JORGE BRUCE. Psicoanalista

La desmentida de la realidad
El acusado Fujimori debe estar sintiendo que lo impensable está ocurriendo. De pronto, está sentado en el banquillo de los acusados en el Perú, frente a un tribunal que le debe producir una nostalgia infinita del tiempo en que él y Montesinos manejaban a su antojo al Poder Judicial: una pesadilla.

Pero las acusaciones penden sobre su cabeza, como una siniestra realidad que se hubiera volteado en su contra. Hoy se acoge a la estrategia del hábil César Nakazaki, pero también está el hombre cuyo poder omnímodo se ha visto dramáticamente reducido, por más que su entorno pretenda disimularlo. Por ello puede haber algún grado de sinceridad cuando clama su inocencia.

Entendámonos: sabe que los crímenes se cometieron y que él los ordenó, de un modo u otro. Pero se aferra a la idea de que eran indispensables para pacificar al país. Como esto no lo puede decir, sigue las directivas de su abogado, pero el desprecio que siente por las víctimas y sus familiares lo traiciona.

Para sostener el equilibrio precario de su situación cada día más complicada --según se acumulan las evidencias--, tiene que recurrir al mecanismo psicoanalítico de la desmentida de la realidad.

Como el psicoanalista, le corresponde al fiscal y a los jueces pensar lo que el acusado no puede permitirse. A diferencia del psicoanalista, no importa si el acusado accede o no a la elaboración de las consecuencias de sus actos. La sentencia será la misma.

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