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Un policía fue asesinado por un delincuente en la comisaría de San Isidro

9:49 | El asesino, que tenía un carácter agresivo, le arrebató el arma al efectivo y le disparó a quemarropa en el pecho

Por Gustavo Sánchez / El Comercio

Un sujeto detenido por robo en la comisaría de San Isidro logró tomar el arma de fuego del policía que lo custodiaba y luego le disparó en el pecho, dejándolo mal herido. Tras su crimen, se suicidó.

Según los informes preliminares, el sujeto robó en una tienda de ropa importada de la cuadra 5 de la calle Los Libertadores. Pero la suerte no estuvo del lado del delincuente. Cuando intentaba huir con más de 400 soles que había sacado de la caja registradora, un equipo de serenos y policías lo cercó y redujo. Eran casi las 6 de la tarde.

El malhechor, que solo dijo llamarse Pedro y ser de nacionalidad española, se mostró agresivo durante el arresto, que para alguno de sus captores eran signos del probable consumo de drogas.

El caso quedó en manos de la comisaría de San Isidro, a donde el detenido fue trasladado. Posteriormente fue llevado al médico legista donde volvió a negar su identidad y a mostrarse furioso cuando los galenos le tomaban sus huellas dactilares.

Luego de la diligencia, el sujeto fue devuelto a la comisaría y pasado a la celda ubicada en el sótano o también denominada como 'cuarto de meditación'.

Presumen negligencia
Conociéndose el carácter explosivo del ladrón, este fue entregado al único policía de turno en la custodia de la celda, identificado como el suboficial técnico de segunda Pablo Marcelino Herrera More. Según el informe del caso, el sujeto aprovechó el instante que le quitan los grilletes para empujar al agente, arrebatarle su pistola y dispararle a quemarropa en el pecho.

El estruendo alertó al personal policial de la dependencia, algunos de los cuales corrieron para ver lo que sucedía. En ese momento un segundo disparo remeció las instalaciones. Quienes bajaron al sótano encontraron malherido al efectivo y a pocos metros al detenido muerto de un balazo en la cabeza, aparentemente en un acto de suicidio al verse atormentado por el crimen.

El suboficial Herrera fue trasladado de urgencia al hospital Central de la Policía donde se confirmó su deceso. Era alrededor de las 11:30 p.m. Se presume que el efectivo se confió o que probablemente no se le comunicó sobre el carácter del maleante, razón que sería suficiente para que otro agente lo acompañe.

El cadáver del suicida permaneció al interior de la dependencia policial hasta las 3 de la madrugada, tiempo en que los peritos con presencia de un fiscal de turno examinaron la escena del crimen, tomaron huellas y elaboraron sus primeros informes.

Llamó la atención que labor de los especialistas fuera entorpecida por la falta de luz en el sótano. Por los pasillos de la comisaría se observó a más de un policía pidiendo una linterna para alumbrar el lugar. En la investigación se incluyó la prueba de absorción atómica al personal que se encontraba de turno al momento del hecho.

Familiares del suboficial fallecido llegaron hasta la comisaría y protagonizaron conmovedoras escenas al enterarse de su muerte.

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