13:36 | Este es un paso importante para la reconciliación porque beneficia a los miembros inocentes de dicho partido
Bagdad (Reuters).- El Parlamento de Iraq aprobó el sábado una medida para permitir a antiguos miembros del partido Baath del ex líder Saddam Hussein regresar a la vida pública, con lo cual obtuvo el beneplácito de Washington por cumplir un requisito que buscaba reconciliar a las sectas rivales.
Washington había estado presionando al Gobierno iraquí liderado por chiítas para que apruebe la ley, en un esfuerzo por llevar al proceso político a la comunidad minoritaria árabe sunita, que gozó de beneficios bajo el régimen de Saddam.
"Esta ley preserva los derechos del pueblo iraquí después de los crímenes cometidos por el Partido Baath y a la vez beneficia a los miembros inocentes del partido. Esta ley brinda un equilibrio," dijo el portavoz del Gobierno Ali al-Dabbagh.
Mirembe Nantongo, portavoz de la embajada estadounidense, dijo: "Felicitamos al pueblo iraquí por la aprobación de la ley. Es un paso importante para la reconciliación nacional y demuestra que el proceso político está funcionando en Iraq."
La Ley de Justicia y Responsabilidad reemplaza a la legislación existente, por la que los sunitas se han quejado durante largo tiempo, calificándola como un castigo para su comunidad. La ley anterior había establecido un comité para expulsar a los miembros del Partido Baath del gobierno y restringir dramáticamente sus posibilidades de obtener empleos.
RECUPERACION DE EMPLEO, PENSIONES
Miles de iraquíes, muchos de ellos sunitas, fueron despedidos de cargos públicos después de que Saddam fue derrocado en la invasión liderada por Estados Unidos en el 2003, lo que desató una insurgencia contra los nuevos gobernantes chiítas de Iraq y las fuerzas enviadas por Washington.
Funcionarios estadounidenses luego reconocieron que las medidas iban demasiado lejos y pidieron a líderes iraquíes que las flexibilizaran. Pero los líderes chiítas y kurdos se resistían a beneficiar a quienes acusaban de haberlos perseguido durante el régimen de Saddam.
La nueva ley permite a miles de ex miembros del partido postular a cargos en servicios civiles y militares, mientras que se otorgarán pensiones a un pequeño grupo de ex afiliados ya ancianos que aún no pueden retornar a la vida pública.
Aunque el apoyo a la insurgencia se ha reducido luego de una rebelión de tribus sunitas contra la red islámica Al Qaeda, aún existen profundas divisiones sectarias entre sunitas y chiítas.
Funcionarios estadounidenses esperan que la nueva ley ayude a disminuir la mutua desconfianza. También quieren que Iraq apruebe reformas que abran el camino para celebrar elecciones locales y regionales y aseguren la repartición de las regalías del petróleo entre las provincias.