13:02 | Bastaron dos horas para que las miles de personas acabaran con los boletos. El partido se jugará el sábado en Mar del Plata
Buenos Aires (Reuters). - Boca Juniors apuesta a la inspiración del talentoso futbolista Juan Román Riquelme para romper un maleficio de dos años sin ganarle a su eterno rival River Plate.
Boca, que también busca su primera victoria del 2008 bajo la conducción del técnico Carlos Ischia, enfrentará a River en la ciudad balnearia de Mar del Plata en el marco de un pentagonal del que también participan San Lorenzo, Racing Club e Independiente.
El campeón de la Copa Libertadores de América, que viene de perder con suplentes 2-1 ante Independiente, empatar 1-1 con titulares frente a San Lorenzo e igualar 0-0 con Racing Club, ahora buscará su primer triunfo del torneo. Pero, según los últimos antecedentes, Boca deberá superar su falta de gol en el inicio de temporada y conseguir una victoria que tendría un sabor especial si es sobre su eterno rival.
El último triunfo oficial de Boca sobre River fue en el estadio la "Bombonera", cuando se impuso 2-1 por el torneo Clausura del 2005 que ganó Vélez Sarsfield. En partidos amistosos, la última victoria "xeneize" fue por 3-2 en Mar del Plata en 2006. El historial de los últimos años favorece a River en resultados y goles a favor.
Desde el 2004 River ganó nueve clásicos contra cuatro de Boca. Los otros cinco partidos terminaron empatados, con 25 goles para el equipo de la banda roja y 14 para el 'xeneize'. Para los apasionados hinchas de Boca las estadísticas valen en el total, donde su club lleva una ventaja sobre River de tres partidos oficiales (65-62).
River quiere aplastar a Boca
El talentoso delantero y capitán de River Plate, Ariel "Burrito" Ortega, se mostró entusiasmado con poder jugar el primer clásico del 2008, especialmente después de haber ganado 2-0 el último partido oficial al que la prensa argentina destacó como un "baile Monumental".
"Queremos ganarle a Boca y pasarlo por encima", dijo Ortega en una charla esta semana con el diario deportivo Olé. Esa frase cayó como una bomba en la concentración de Boca en Tandil, cerca de la ciudad balnearia de Mar del Plata. "Tal vez el Burrito se tenga confiaza pero nosotros siempre estamos con las mismas ganas", dijo al ser consultado por periodistas el atacante Martín Palermo, quien con la camiseta de Boca le convirtió cuatro goles a River.
"No me gusta hablar antes de jugar (...) se verá en la cancha", agregó el veterano delantero. A Riquelme no pareció importarle la estadística contra River. "Prefiero ganar la Copa (Libertadores) antes que un clásico", dijo el talentoso futbolista. Los técnicos de ambos equipos fueron cautos. Ischia buscó restarle importancia al compromiso al señalar que es solo un partido amistoso.
"Sé que para el hincha es muy importante porque piensa mucho en ganarle a River y lo vive con intensidad (...) pero para mí no es determinante porque es un amistoso", dijo Ischia en un alto a los entrenamientos. "Por supuesto que me gustaría ganarlo pero no me quita la vida", destacó.
Por su parte Diego Simeone, que eligió no hablar demasiado con los periodistas desde que asumió a principios de año, señaló recientemente lo que significaría ganarle a Boca. "Ganar sería asegurarse tres días las tapas de los diarios", dijo Simeone.
Incidentes
Un centenar de policías y efectivos de la guardia de Infantería debió intervenir para apaciguar a los enfurecidos seguidores que aguardaban desde el miércoles por la noche el inicio de la venta de entradas para el partido, el primer clásico del año.
En apenas dos horas quedaron agotadas las entradas en el estadio mundialista José María Minella, escenario de una gresca que desbordó el operativo de seguridad montado. Apenas iniciada la venta una avalancha de personas que pugnaban por llegar a las ventanillas de venta terminó con varios contusos y algunas personas desmayadas, sin que se registraran heridos de gravedad, según la policía.