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El presidente de la ONG Orca, Carlos Yaipén, enfatizó hoy que no se debe minimizar el daño ecológico que está provocando el derrame de 1.300 barriles de petróleo frente a la playa de Zorritos, ocurrido el 30 de enero último tras una explosión en el BAP Supe, alquilado por la empresa BPZ Energy.
"No hay una evaluación certera respecto a cuál es el impacto real y qué es lo que se está haciendo con respecto a la mancha. Solamente se ha minimizado (el tema). Por lo que estamos encontrando en las playas, no se tiene que minimizar tanto el problema, porque no es tan minúsculo", refirió Yaipén en diálogo con elcomercio.com.pe.
Por eso, el activista discrepó de algunas informaciones oficiales sobre la posibilidad de que el petróleo derramado se disipe en el mar, pues subrayó que este combustible no se va a diluir porque no se puede mezclar con el agua.
"Lo que termina haciendo el mar para limpiarse es varar esa mancha en algún punto (de la costa), aunque en este momento es muy difícil saber porque hay una anomalía en el Pacífico Norte que está haciendo que los vientos soplen en sentido contrario", manifestó.
Yaipén refirió que la mancha de petróleo, que se encuentra aproximadamente a 8 kilómetros de la costa peruana, está moviéndose hacia el sur debido a la corriente, dejando un rastro de animales afectados y muertos desde Punta Sal hasta Paita. En ese sentido, agregó que su institución, junto con la Cámara de Comercio de Tumbes, realizan investigaciones paralelas a las de la Marina de Guerra del Perú.