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Elaboran inventario de parques, jardines y humedales de Lima y Callao

11:33 | Esto resultó de la firma del llamado 'Pacto por una Lima y Callao Verde', iniciativa que recibió un respaldo multisectorial

(Andina).- El diagnóstico es claro e inapelable. Si no hacemos algo ahora, el futuro cercano de Lima será más gris que su cielo invernal, sin áreas verdes que la oxigenen. Así lo entendió hace tiempo un grupo de afanosos defensores del medio ambiente que puso manos a la obra.

El resultado de ese empeño fue la firma del llamado Pacto por una Lima y Callao Verde, iniciativa que recibió el respaldo multisectorial y se constituyó en un compromiso al unísono para reverdecer la ciudad capital y, de pasadita, el Primer Puerto.

Las cifras no mienten. Lima registra apenas 1,5 metros cuadrados de área verde por habitante, cuando deberíamos tener ocho metros cuadrados como mínimo. Solo la incorporación de las seis mil hectáreas del valle de Lurín como parte del verde urbano de Lima nos permitiría llegar a los 6,5 metros cuadrados por habitante.

En el Callao el asunto no está mucho mejor, aunque con mucho esfuerzo de las autoridades locales se logró pasar de menos de un metro cuadrado a tres metros cuadrados por habitante.

Decisión
Los profesionales del Grupo de Emprendimientos Ambientales (GEA) no están dispuestos a permitir que el Plan Verde sea un saludo más a la bandera o una linda declaración lírica archivada en el cajón de algún burócrata.

Para la directora de GEA, Ana Zucchetti, el objetivo es claro: hay que ganarle la batalla a la selva de cemento con todas las armas que tengamos a la mano y tratar de revertir los 20 años de atraso en materia ambiental.

"El trabajo fue duro, pero logramos hacer la fotografía ambiental de Lima y Callao, que fue el punto de partida para concretar el Pacto Verde."

De acuerdo con GEA, existen muchas iniciativas para elevar la calidad del aire, tras mejorar, a su vez, el combustible y sustituyéndolo en el futuro por gas natural. Lo mismo sucede con el agua, pero nadie piensa en el suelo como recurso ambiental.

"Lima está ubicada en un desierto sobre tres valles agrícolas, pero ha ido creciendo y ese crecimiento ha desbordado el desierto y se está comiendo esos valles que eran su fuente de alimento, de paisaje y recreación", expresa Zucchetti con preocupación.

Avances
El primer avance ya se está dando, pero el camino es largo y tortuoso. Quienes decidieron echarlo a andar se tropiezan un día sí y otro también con la indiferencia y la falta de conciencia de muchas autoridades para quienes el cuidado del medio ambiente está en la última fila de las prioridades.

"Pese a ello, tenemos iniciativas muy concretas para este primer año. Estamos implementando un inventario de verde urbano en el que se incluya el registro de cuanto parque, jardín y cuanta tierra agrícola y humedales tengamos."

La agenda medioambiental incluye también la elaboración de un manual de mejores prácticas del verde urbano, para difundir y aprovechar iniciativas tan importantes como el reciclaje de aguas residuales para promover la expansión de zonas verdes.

Otra de las batallas que los defensores del medio ambiente están dispuestos a ganar es lograr que las municipalidades aprueben zonificaciones para sus ciudades que respeten los ecosistemas urbanos, como los pantanos de Villa, por ejemplo.

La meta de los próximos tres meses es diseñar un fondo para financiar proyectos de verde urbano. La idea ya cuajó en Quito, donde se formó con un porcentaje de la tarifa que se paga por el agua. Esos recursos sirven ahora para financiar proyectos de conservación de la cuenca de la capital ecuatoriana.

Se pretende igualmente implementar un Bono Pro Lima y Callao Verdes para financiar iniciativas concretas para el mejoramiento del verde urbano por los municipios, asociaciones vecinales y otras organizaciones de la sociedad.

Para el seguimiento oportuno del cumplimiento de los compromisos del pacto se tiene que conformar un observatorio ambiental urbano independiente, que no es más que un mecanismo para monitorear cuánto se avanza y cuánto falta por hacer.

La asistencia técnica y el financiamiento proveídos por Naciones Unidas, a través de su Programa para el Medio Ambiente (PNUMA) son vitales para la marcha de estas iniciativas, porque permiten que las ciudades peruanas de Lima, Arequipa, Callao y Chiclayo formen parte de una red internacional junto con Brasil y Cuba, del proyecto piloto del programa Agenda 21 Ciudades Sostenibles.

Contribución ciudadana
Desde nuestra esquina de espectadores, todos y cada uno de los ciudadanos tenemos también maneras de contribuir a que el verde de Lima no termine difuminado entre el cemento gris de la modernidad.

¿Cómo hacerlo? Bastante fácil dice Ana Zucchetti. Primero firmando el Pacto Verde, cuyo texto está colgado en internet. "Si un ciudadano se toma el trabajo de leerlo, entenderlo y firmarlo, eso ya es un endose a favor de nuestro trabajo."

Y si además desea pasar a la acción, es importante que se sume a la campaña plantando un árbol, en su jardín o en su comunidad, o donde pueda.

"Pero es necesario también que como ciudadanos hagan uso de los espacios públicos porque así nos convertimos en una especie de cómplices de quienes tienen a su cargo el cuidado de esas áreas verdes. Mientras más gente utilice estos espacios, habrá más interés en su cuidado."

De interés
Esfuerzos

1) El Callao ha asumido con gran compromiso el Pacto Verde. A los esfuerzos municipales por aumentar la proporción de áreas verdes por habitante se suma la labor que cumple el gobierno regional que preside Alexander Kouri.

2) "Estamos trabajando muy fuerte en la conservación de los humedales en coordinación con la municipalidad de Ventanilla", comenta Kouri.

3) Para tal fin, explica, se protegió con precintos la zona de los humedales para evitar el ingreso de la gente que podría dañarlos y perjudicar el hábitat de las diferentes especies que allí moran.

4) Otras acciones emprendidas tienen que ver con la reubicación de las familias que ocupaban la zona en desmedro de esas áreas protegidas y la construcción de miradores para el disfrute visual de la zona.

Modelo
El modelo ideal en Sudamérica, precisa Zucchetti, es la ciudad de Bogotá, donde durante más de una década se diseñaron y se mantuvieron en el tiempo políticas de desarrollo ambiental, porque, con buen tino, las diferentes autoridades municipales que fueron pasando por la capital colombiana entendieron que el interés público es el que debe primar.

"El cuidado ambiental tiene una serie de repercusiones no solo sobre la naturaleza, sino también en la salud y la economía de la ciudad. Si no nos preocupamos e invertimos en estos temas en diez años, desaparecerá el valle de Lurín y Pachacámac se perderá porque será urbanizado."

Dato
La Región Callao inició en setiembre último la reforestación de 17 kilómetros de las riberas de los ríos Rimac y Chillón, con el sembrado de picus y otras plantas que, a la vez que ayudan a conservar la diversidad biológica, permiten reforzar los cauces y evitar desbordes.

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