11:29 | El político, artífice de la independencia de su país en 1991, murió a los 57 años víctima de un cáncer
Liubliana, Eslovenia (DPA).- Janes Drnovsek, ex presidente y ex jefe de gobierno esloveno, era considerado una de las figuras más llamativas de la política europea.
A lo largo de los años, fue atravesando profundas transformaciones. De burócrata insensible se convirtió en político de primer nivel durante años. Y ya en su última época, en defensor de los animales y budista.
Entre 1992 y 2002, lideró el gobierno esloveno, con una breve interrupción. A continuación, hasta diciembre pasado, estuvo al frente del país como jefe de Estado. Drnovsek murió hoy a los 57 años.
El economista fue elegido en 1989 por Eslovenia a la presidencia colectiva de Yugoslavia. Fue el inicio de una carrera vertiginosa. A su hábil manejo de la situación se debe, entre otras cosas, que Eslovenia pudiera declararse independiente en 1991.
Drnovsek logró, además, a principios de julio del 1991, tras una guerra de diez días, la retirada del Ejército Popular Yugoslavo. También tuvo una influencia considerable en la integración de Eslovenia en Europa occidental, actualmente en la presidencia del Consejo de la UE.
La metamorfosis
Al principio, este político era considerado un frío tecnócrata, que planeaba cada jugada sin emoción y que evitaba exponerse al público. Eso tampoco cambió cuando le detectaron un cáncer, que ahora lo llevó a la muerte, y le extirparon un riñón: una rápida intervención sin ninguna publicidad.
A partir del 2005, de repente, nada fue cómo era antes: Drnovsek se despidió de la sede oficial de la jefatura de Estado en Liubliana y se mudó a un pueblo, donde, entre otras cosas, se mostró como panadero biológico.
Escribió un libro, "Pensamientos sobre la vida y la consciencia", en el que llamaba a una vida consciente con una alimentación libre de carne y a luchar por los derechos de los animales. Drnovsek incluso se dejó retratar con una corona de flores y hojas sobre su cabeza.
En sus actividades políticas, Drnovsek, ya muy enfermo, se saltaba cada vez más el estricto protocolo estatal. Y en lo privado sustituyó la medicina clásica por el budismo. También se consideraba apto para dar consejos en una revista femenina.
En lo político, esa actitud extravagante le trajo algunos problemas, por ejemplo, cuando fue el único jefe de Estado europeo en asistir a la asunción del presidente boliviano, Evo Morales. En Bolivia, alabó las ventajas del té de coca y se dejó fotografiar con el atuendo típico de los indígenas bolivianos.
El político divorciado confesó tardíamente que tenía una hija extramatrimonial, ya adulta, que estudiaba música en Dresde. Eso le supuso la simpatía de los eslovenos.