9:57 | Criticó numerosas y espantosas violaciones de los derechos humanos y negación de la libertad religiosa
Nueva Delhi (DPA).- El líder espiritual tibetano Dalai Lama denunció hoy un empeoramiento de la situación de los derechos humanos en el Tíbet ocupado por China, cuando faltan cinco meses para el comienzo de las Juegos Olímpicos en Beijing.
En el Tíbet aumenta la represión, denunció el líder espiritual durante un discurso en Dharamsala, en el norte de la India, donde se encuentra exiliado, con motivo del 49 aniversario del levantamiento tibetano contra China, que tuvo lugar el 10 de marzo de 1959 en Lasa.
El Dalai Lama expresó su solidaridad con los tibetanos y criticó "numerosas, inimaginables y espantosas violaciones de los derechos humanos, negación de la libertad religiosa y la politización de temas religiosos". Además, denunció daños en el entorno natural de la región.
"La política de transferencia de población (china) ha provocado un aumento de la población no tibetana y una reducción de los tibetanos nativos, que se han convertido en una minoría insignificante en su propio país", sostuvo.
La responsable de todo ello, añadió el Dalai Lama, es la falta de respeto que el gobierno chino manifiesta por el pueblo tibetano.
El Dalai Lama destacó que apoyó la idea de celebrar los Juegos Olímpicos en China desde el primer momento.
La comunidad internacional, dijo, no debe solo enviar a sus atletas a China en agosto, sino recordar al país los principios de libertad de opinión, expresión, igualdad y amistad. El mundo debe luchar, incluso tras los Juegos Olímpicos, por un cambio continuo en China.
El Dalai Lama reconoce la soberanía de China sobre el Tíbet, pero pide una verdadera autonomía para la región.
Mientras tanto en Dharamsala, unos 100 tibetanos exiliados comenzaron hoy una marcha de protesta por la ocupación China que les llevará al Tíbet y que finalizará a principios de agosto, coincidiendo con el comienzo de los Juegos Olímpicos en Pekín.
Los participantes denunciaron que el gobierno chino utiliza los Juegos Olímpicos como plataforma para legitimar la ocupación ilegal del Tíbet, dijo el presidente del Congreso de la Juventud Tibetana, Tsewang Rigzin, en la localidad india. "Señalamos que el Tíbet pertenece a los tibetanos y nunca cederemos hasta que sea independiente".
Con su marcha, Rigzin espera renovar la atención internacional sobre la supresión de la identidad tibetana. Los organizadores esperan que muchos se les unan durante la marcha, también occidentales e indios.
Por su parte, el Movimiento de Levantamiento del Pueblo Tibetano (TPUM) informó que entre los manifestantes había monjes, monjas y jóvenes que nacieron en el exilio y que nunca vieron el Tíbet. Su objetivo es "revivir el momento de libertad tibetano y combatir la ocupación china del Tíbet".
China invadió la región del Tíbet en 1949, cuando el actual Dalai Lama estaba terminando sus estudios. Tras el fracaso de los intentos de negociación con el gobierno chino y del levantamiento en el Tíbet, huyó en marzo de 1959 de las tropas de ocupación chinas hacia la India, cuyo gobierno le prestó asilo. En total, unos 130.000 tibetanos viven en el exilio, principalmente en la India, Nepal y Bután.
El gobierno tibetano en el exilio ha denunciado que desde entonces alrededor de un millón de tibetanos murieron en campos de trabajo y prisiones.
El propio Dalai Lama reconoce que la situación tibetana es muy complicada porque comprende numerosas cuestiones de naturaleza política, económica, social, legal, religiosa, cultural, de derechos humanos, de identidad de un pueblo, de Estado y de entorno natural. Por ello, defiende una aproximación a la solución del problema con una "política de beneficio mutuo, un acercamiento a medio camino".
Desde el 2002, los enviados del líder espiritual llevaron a cabo seis rondas de negociaciones con funcionarios chinos, que no convencieron al país de su falta de legitimidad en la región.
La lucha del Dalai Lama por la paz en la región le valió el premio Nobel de la Paz en 1989.