22:26 | El Arzobispo de Lima lavó y besó pies a doce ancianos del asilo Hermanitas de los Ancianos Desamparados.
(Andina) .- El Arzobispo de Lima, cardenal Juan Luis Cipriani, ofició esta tarde la tradicional Misa de la Cena del Señor, que todos los años celebra la comunidad católica en la catedral de Lima por Semana Santa.
Durante la ceremonia religiosa, Cipriani lavó y besó pies a doce ancianos del Asilo de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados.
El Arzobispo de Lima hizo un conjunto de reflexiones sobre el Sacramento de la Eucaristía, cuya institución por parte de Jesucristo, la Iglesia celebra un día como hoy, Jueves Santo.
Exhortó a los fieles a procurar educarse para ser más sensibles a las realidades espirituales. "En nuestra vida se va al amor por el dolor".
"En este mundo de imágenes y ruidos ¡Señor, ayúdanos a educar esa gran capacidad que tiene el ser humano de poder percibir el amor que va más allá de lo que se ve y toca! ¡La belleza! ¡El perdón! ¡La alegría! ¡el arrepentimiento!", manifestó.
Invocó a la generación actual a hacer un serio esfuerzo para que el avance material no impida la grandeza del mundo espiritual, destacando la grandeza que tiene en ese sentido la música, el arte y la pintura.
"La grandeza de la lealtad y de la fidelidad. La grandeza de los actos interiores, en la cual uno se entrega por un ideal, ¡no por dinero! ¡Uno es fiel, por una honra que no tiene precio!¡Hermanos, hay valores que no se negocian!", recalcó.
El Arzobispo de Lima animó a los fieles a desarrollar la dimensión espiritual porque de lo contrario, dijo, la visión de los fieles frente a la vida será material, chata y sin futuro.
"Contempla a tus amigos con los ojos del corazón. Deja que la realidad te conmueva".
"El don de la Eucaristía tiene dos grandes dimensiones: el amor y el dolor. Esta es la clave para verdaderamente recibir con fe y dejar que la Eucaristía nos haga el mismo Cristo. Que Él habita en mí y yo en Él y que mi corazón sea el de Cristo y así los hombres nos tratemos como hermanos", reflexionó.
"Cada vez que recibas la Eucaristía. Que el Señor te ayude a abrazarte a la cruz porque en Él, dolor y amor se han convertido en una única realidad. Me atrevo a decirte que ahí está el secreto de la felicidad cristiana, de ser sal y luz y que convoca a miles y millones de personas. Aprender que en nuestra vida se va al amor por el dolor. Cuando se sufre por amor, no hay dolor", expresó.
A la misa, que además concelebró el Nuncio Apostólico Rino Passigato, asistió
asistió la esposa del jefe del Estado, Pilar Nores de García; el ministro de la Producción, Rafael Rey, entre otras personalidades políticas y civiles.
La Catedral de Lima lució atiborrada de fieles quienes desde tempranas horas de la tarde llenaron el recinto religioso para esuchar la homilía.